«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El navío tiene 30 metros de eslora y cuenta con un equipamiento propio de un yate de lujo

La Flotilla compró el barco en el que viajan Ada Colau y Greta Thunberg hacia Gaza en una «misión humanitaria» con la ayuda de Open Arms

Óscar Camps, Ada Colau y Greta Thunberg. Redes sociales

Óscar Camps, fundador de la polémica ONG Open Arms, estuvo detrás de la compra del barco que ahora ha partido hacia Gaza en una «misión humanitaria» con figuras como Ada Colau o Greta Thunberg, según avanza Crónica Global. El buque, rebautizado como Alma Explorer, salió esta semana del puerto de Barcelona con destino a Palestina bajo el paraguas de la llamada Global Sumud Flotilla.

Lo curioso es que hasta hace apenas dos meses pertenecía a dos empresarios catalanes que, sorprendidos, reconocen que lo vendieron a precio de saldo a una entidad vinculada a esa flota proPalestina. Según relatan, Camps fue quien facilitó la operación tras comprobar que se trataba de una auténtica «ganga». Open Arms, sin embargo, niega cualquier implicación en la compra y asegura que no participó en el aprovisionamiento del buque.

El navío, de 30 metros de eslora y con un equipamiento propio de un yate de lujo, cuenta con tres cabinas dobles, un gran salón, cocina, camarotes para la tripulación y hasta un jacuzzi en el cuarto del capitán. Hasta hace poco se ofrecía en alquiler turístico: 6.000 euros al día en temporada alta o 35.000 por semana, tarifas que bajaban a 5.000 y 30.000 respectivamente en los meses de menor demanda.

Su historia, sin embargo, es mucho menos glamurosa. En 2018, cuando todavía se llamaba HCH-X y estaba atracado en Mallorca, fue interceptado por el Servicio de Vigilancia Aduanera cargado con 336 kilos de cocaína colombiana. Los cinco tripulantes —cuatro holandeses y un alemán— escondían la mercancía en un doble fondo del camarote del capitán. Aquella operación antidroga frustró un alijo valorado entre cinco y diez millones de euros.

Tras ser confiscado y posteriormente subastado, el barco fue utilizado en fiestas privadas donde abundaban el alcohol, las drogas y chicas contratadas como imagen, según la prensa balear. Años después quedó varado en Badalona y, tras una disputa entre sus propietarios, acabó siendo vendido muy por debajo de su tasación inicial de 300.000 euros.

Ahora, convertido en emblema de la flota propalestina, el yate navega hacia Gaza. Durante la travesía desconectó su sistema de geolocalización para evitar seguimientos y llegó a fondear en aguas de Baleares antes de proseguir rumbo a Túnez. Aunque aún no ha cruzado a aguas internacionales, viaja amparado por la jurisdicción española.

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