La Generalitat de Cataluña ha impuesto una multa de 10.000 euros a un agricultor de Ventalló, en Gerona, por colocar varios carteles junto a la carretera para anunciar la venta de su fruta y promocionar su agrotienda. El caso ha provocado una fuerte reacción en redes sociales, donde numerosos usuarios han denunciado la asfixia burocrática que sufren quienes intentan mantener viva la actividad económica en las zonas rurales, según informa El Debate.
El afectado, Pere Puigbert, ha explicado que hace 15 años colocó un cartel y unas cajas de manzanas junto a la carretera para atraer clientes a su tienda. Según denuncia, la Administración le ha sancionado ahora por una práctica que, a su juicio, no causa perjuicio alguno y que sólo busca dar visibilidad a una pequeña explotación agrícola.
«Ahora me dan 10 días para que desmonte y retire el nuevo cartel que he puesto en el camino de entrada a nuestra tienda de Ventalló. Oye, la ley lo prohíbe. En Francia se puede», lamentó Puigbert en redes sociales.
El agricultor sostiene que su objetivo era simplemente promocionar una actividad local en un municipio pequeño. «Intentamos promocionar una actividad en un pueblo pequeño para que haya vida y trabajo y no hacen más que poner trabas», denunció.
Puigbert asegura que la sanción total por los carteles que anuncian su agrotienda a pie de carretera asciende a 10.000 euros, aunque finalmente han abonado 6.000. «Qué daño les da si llevan 15 años puestos», se preguntó el agricultor, visiblemente indignado por una multa que considera desproporcionada.
«No reconozco mi país. Tenemos un Gobierno que hace lo posible para que no haya iniciativas en zonas rurales», afirmó Puigbert, que considera que medidas como ésta desincentivan la actividad económica en los pueblos y empujan al cierre de negocios familiares.