Un mes después del accidente ferroviario de Adamuz, las incógnitas siguen abiertas. La tragedia, ocurrida el pasado 18 de enero en el término municipal de Adamuz, dejó 46 muertos y más de 150 heridos en uno de los siniestros más graves de los últimos años en la red de alta velocidad.
Hace unos días, la Guardia Civil entregó al juzgado de Montoro (Córdoba), un nuevo informe que amplía los análisis preliminares presentados el 22 de enero. Según publica el diario Cordópolis el documento formula diversas hipótesis sobre el descarrilamiento en Adamuz y solicita diligencias concretas para confirmar o descartar los posibles escenarios que condujeron al siniestro.
El informe sitúa el accidente en el kilómetro 318,693 de la línea de alta velocidad, entre las 19:43:37 y las 19:43:41. El convoy afectado, un tren de la operadora Iryo, circulaba en dirección a Madrid cuando sufrió un descarrilamiento parcial que desplazó varios coches hacia la vía contraria. En ese instante, un tren Alvia procedente de Madrid y con destino Huelva atravesaba la zona a 208 kilómetros por hora, lo que multiplicó las consecuencias del accidente ferroviario en Córdoba.
La principal línea de investigación apunta a «un problema en las infraestructuras ferroviarias». Los agentes centran el foco en el estado del carril, las soldaduras y el conjunto de elementos que componen la vía. Según el informe, se baraja que «una soldadura defectuosa», «un carril o riel de fabricación defectuoso» o incluso el «estado general del conjunto» pudieran haber provocado el descarrilamiento del tren en Adamuz.
Por ello, la Guardia Civil ha solicitado al Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) toda la documentación relativa a los materiales empleados en el tramo afectado. También ha pedido al juzgado el análisis de muestras de soldadura y el examen de componentes estructurales renovados en la vía, incluidas traviesas, balasto, clips de fijación y otros puntos críticos.
La segunda hipótesis contempla que un tren anterior pudiera haber perdido alguna pieza en circulación. Ese posible desprendimiento habría dañado la infraestructura y desencadenado el posterior accidente ferroviario de Adamuz. Para esclarecer esta vía, los investigadores han reclamado el historial y estado de los trenes que atravesaron el tramo antes del siniestro.
El informe recoge una tercera línea agrupada bajo el epígrafe de «otras causas». Aquí se consideran escenarios como sabotaje, actuación de grupos terroristas, deficiencias en la prevención o el mantenimiento, o el uso de materiales inadecuados en trabajos sobre la vía. El juzgado ha ordenado análisis de laboratorio para detectar posibles restos de sustancias explosivas o corrosivas, así como trazas mecánicas que indiquen el uso de herramientas para cortar el carril.
Fuentes de la investigación subrayan que ninguna hipótesis está descartada. Todas las líneas, incluso las más improbables, permanecen abiertas hasta que los análisis técnicos, la documentación remitida por Adif y los resultados periciales permitan determinar con certeza qué provocó el trágico accidente.