Agentes de la Guardia Civil han detenido a un inmigrante marroquí de 53 años acusado de asesinar brutalmente a otro hombre de la misma nacionalidad, de 31 años, y tratar posteriormente de encubrir el crimen simulando un posible atropello junto a una carretera de la provincia de Alicante.
La investigación, desarrollada por la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil y avanzada por el Abc, logró esclarecer los hechos en menos de 24 horas desde el hallazgo del cadáver. Tras pasar a disposición judicial, el Tribunal de Instancia número 3 de Orihuela ordenó el ingreso en prisión provisional del arrestado.
El cuerpo sin vida apareció en el interior de una gran tubería de hormigón situada bajo un tramo de salida de la autopista AP-7. Inicialmente, la escena hizo pensar que la víctima podría haber sido atropellada y haber acabado en ese lugar tras el impacto. De hecho, fue el propio detenido quien alertó a las autoridades asegurando haber encontrado el cadáver.
Sin embargo, la autopsia realizada posteriormente en el Instituto de Medicina Legal de Alicante desmontó rápidamente esa hipótesis. Los forenses determinaron que el fallecimiento no se había producido por un accidente de tráfico, sino por una agresión extremadamente violenta con un objeto contundente de forma cilíndrica.
A partir de ese momento, los investigadores comenzaron a sospechar del hombre que había dado el aviso. Cuando los agentes acudieron a localizarlo a la vivienda donde residía, situada a escasos 300 metros del lugar donde apareció el cadáver, comprobaron que trataba de escapar en bicicleta llevando consigo varias pertenencias personales y su pasaporte.
Durante una batida posterior por los alrededores, la Guardia Civil encontró el arma homicida: el mango de madera de una azada de aproximadamente un metro de longitud y cuatro centímetros de diámetro. Las pruebas efectuadas sobre el objeto detectaron restos biológicos compatibles con la agresión. Los agentes también localizaron una navaja de unos doce centímetros.
Finalmente, el sospechoso terminó confesando el crimen. Según relató a los investigadores, todo comenzó cuando la víctima acudió a su domicilio con intención de quedarse a vivir allí durante una temporada. El detenido aseguró que la relación entre ambos era muy mala y que se negó a permitirle quedarse, lo que provocó una fuerte discusión que acabó derivando en una pelea.
Siempre según la versión aportada por el arrestado, la víctima le habría amenazado con la navaja encontrada por los agentes. Fue entonces cuando respondió golpeándolo repetidamente con el mango de la azada hasta causarle la muerte. Posteriormente, habría trasladado el cadáver hasta la zona próxima a la carretera para intentar desviar la investigación y hacer creer que se trataba de un atropello.