«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Las mafias usaron motos de agua y embarcaciones de recreo

La invasión continúa: inmigrantes ilegales marroquíes llegados a Ceuta aprovechan la niebla en el Estrecho para colarse en Andalucía

Inmigrantes ilegales marroquíes. Europa Press.

La Policía ha detectado la llegada a Andalucía de grupos de marroquíes que habrían entrado previamente en Ceuta durante la avalancha migratoria desde Marruecos y que después aprovecharon la niebla en el Estrecho para alcanzar la península.

Según fuentes de la Guardia Civil y de la Policía Nacional citadas por Vozpópuli, varios grupos partieron desde la ciudad autónoma hacia la costa del Campo de Gibraltar en motos de agua y embarcaciones de recreo. La maniobra se produjo en pleno caos fronterizo, mientras decenas de miles de personas cruzaban ilegalmente por el Tarajal y las fuerzas de seguridad concentraban sus recursos en contener la presión migratoria sobre Ceuta.

Al menos una veintena de inmigrantes habría aprovechado un banco de niebla que dificultó su localización por parte de los sistemas de vigilancia.

«Hay gente que se está dedicando a ayudarlos»

Fuentes de la Guardia Civil en Ceuta apuntan a la existencia de redes de apoyo para facilitar estos traslados. «Hay gente que se está dedicando a ayudarlos», señala un agente citado por el medio, que recuerda que en el pasado ya se han producido detenciones por este tipo de prácticas.

Una vez detectada la situación el pasado domingo, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad reforzaron los dispositivos marítimos y terrestres en la comarca gaditana. Desde entonces, según fuentes policiales, no se habrían registrado nuevas llegadas de este tipo.

Las autoridades insisten en que la situación en el Campo de Gibraltar se mantiene dentro de la normalidad dadas las circunstancias, aunque reconocen la inquietud generada entre los vecinos. Los inmigrantes interceptados han sido trasladados al Centro de Atención Temporal de Extranjeros, que no se encuentra saturado.

Entradas por ferris y camiones

Además de los cruces por mar, las fuerzas de seguridad también han detectado intentos de entrada ocultos en el interior de camiones transportados en ferris. Las fuentes consultadas aseguran que estos casos no suponen una novedad relevante en esta época del año, coincidiendo con la Operación Paso del Estrecho.

Sin embargo, la coincidencia con la crisis migratoria de Ceuta ha obligado a multiplicar la vigilancia en un momento de máxima presión. La comarca gaditana se enfrenta así a un doble desafío: controlar las rutas habituales del Estrecho y vigilar el posible desplazamiento hacia la península de inmigrantes que ya habían logrado entrar irregularmente en Ceuta.

La Guardia Civil denuncia medios insuficientes

El relato de los agentes pone el acento en la falta de medios materiales. La lancha patrullera HS-60 lleva alrededor de un mes averiada. Fue reparada coincidiendo con el día del Carmen, el 16 de julio, pero volvió a estropearse apenas veinticuatro horas después.

Mientras tanto, las redes de tráfico de personas utilizan motos de agua de gran cilindrada capaces de alcanzar los 70 nudos. Estos vehículos pueden acercarse rápidamente a la costa, dejar a los ocupantes cerca de la orilla y regresar de inmediato al continente africano.

Fuentes de la Guardia Civil calculan que, en los momentos de mayor actividad, llegaba una moto de agua cada ocho minutos. Frente a esa velocidad, el medio disponible para los agentes no supera los 29 nudos, una diferencia que deja a la Guardia Civil en clara desventaja frente a las mafias.

Hasta 6.000 euros por cruzar

Desde Ceuta, fuentes policiales aseguran que parte de estos traslados se organiza en grupos de hasta diez personas por embarcación recreativa. También señalan la implicación de individuos dedicados específicamente a facilitar esas salidas.

Quienes disponen de más recursos económicos habrían buscado alojamiento en Ceuta mientras esperaban conseguir plaza en una embarcación. Las rutas rápidas son mucho más caras que las pateras tradicionales. Mientras una plaza en patera puede costar entre 1.000 y 3.000 euros, el traslado en moto de agua o lancha rápida puede alcanzar entre 4.000 y 6.000 euros por persona.

El negocio migratorio vuelve a quedar al descubierto: la presión sobre Ceuta no sólo moviliza masas en la frontera, sino también redes capaces de explotar el caos para abrir vías hacia la península.

Punta Carnero, Getares y La Línea

Las llegadas se han concentrado en enclaves como el Faro de Punta Carnero, la ensenada de Getares y la playa de Levante, en La Línea de la Concepción. En esas zonas, las embarcaciones suelen abandonarse cerca de la orilla para que los ocupantes completen a nado los últimos metros y se dispersen después tierra adentro.

La mayoría de los interceptados son jóvenes de origen magrebí que ya se encontraban en Ceuta tras entrar de forma irregular por el Tarajal. El pasado lunes, la Policía Nacional detuvo a cuatro inmigrantes que habían desembarcado al amanecer en Cala Secreta.

Ese mismo día llegó una segunda embarcación a una zona próxima, aunque no se pudo determinar cuántas personas iban a bordo. La Guardia Civil retiró una de las lanchas varadas junto a las rocas, mientras que otra fue arrastrada de nuevo al mar por la subida de la marea.

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