La Junta de Andalucía, presidida por Juanma Moreno Bonilla (PP), tendrá que reforestar con 28,5 millones de árboles si quiere contrarrestar el dióxido de carbono que dejarán de absorber los 500.000 olivos centenarios que planea talar en las provincias de Jaén y Córdoba. Esta alarmante cifra ha sido difundida por las plataformas ciudadanas SOS Rural y Campiña Norte contra las Megaplantas Solares, que denuncian el impacto medioambiental y social del plan autonómico para instalar 25 parques solares sobre más de 5.500 hectáreas de cultivo tradicional.
Estas agrupaciones de defensa del territorio convocaron una reunión el pasado martes en el municipio jienense de Lopera, donde debatieron el proceso de expropiaciones impulsado por el Gobierno andaluz para facilitar la construcción de las plantas fotovoltaicas. Además, el miércoles entregaron en la sede del Ejecutivo andaluz en Sevilla más de 20.000 firmas ciudadanas recogidas contra la tala de estos árboles milenarios.
En el caso concreto de Lopera, un pueblo de apenas 3.500 habitantes, los proyectos solares afectarán directamente a 426 hectáreas de olivar, con la consiguiente pérdida de 42.600 ejemplares centenarios. Según cálculos de la plataforma Campiña Norte, esto supondría para la economía local un golpe de 3,1 millones de euros anuales, entre salarios agrícolas y la caída en la producción de aceite de oliva, lo que equivale a una cuarta parte de los ingresos totales del municipio.
Desde las asociaciones críticas con estos desarrollos, se insiste en el enorme desequilibrio entre el beneficio medioambiental que aportan estos árboles y el de una nueva plantación. Mientras un olivo centenario puede capturar hasta 570 kilos de CO₂ por año —según la Universidad de Jaén y la Cátedra AOVES—, un árbol joven apenas absorbe entre 10 y 30 kilos anuales, de acuerdo con datos de la Fundación Aquae. «No tiene sentido destruir los mejores sumideros naturales de carbono en nombre de la sostenibilidad», lamenta Natalia Corbalán, portavoz nacional de SOS Rural.
Corbalán critica también la contradicción entre este arranque masivo de olivos y los compromisos climáticos anunciados por la propia Junta. El presidente Moreno Bonilla afirmó en noviembre de 2024 que Andalucía plantaría 1,5 millones de árboles en 2.500 hectáreas para posicionarse como líder nacional en la compensación de emisiones. «Pero mientras se hace propaganda verde, se destruyen árboles que han tardado siglos en crecer», señala la activista.
Por su parte, Rafael Alcalá, portavoz de la Plataforma Campiña Norte, denuncia el contexto de coacción en el que se están firmando muchos de los contratos de cesión de tierras: «Los propietarios aceptan arrendar sus fincas bajo la amenaza de ser expropiados. La utilidad pública otorgada a estos proyectos convierte todo el proceso en una injusticia encubierta».