«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
cerró el cuarto trimestre de 2025 con 480 viviendas okupadas anunciadas en venta

La okupación bloquea el acceso a la vivienda en Sevilla y golpea con fuerza a los barrios obreros

Okupas en España. Redes sociales

Acceder a una vivienda en España dejó de ser hace tiempo una aspiración razonable para convertirse en una carrera plagada de obstáculos. A la escasez de oferta, el envejecimiento del parque inmobiliario y unos precios que se disparan muy por encima de los salarios, se suma ahora un factor que distorsiona por completo el mercado: la okupación, cada vez más presente incluso en los portales de compraventa.

La capital andaluza ofrece una radiografía nítida de esta anomalía. Basta una búsqueda en Idealista para encontrar centenares de viviendas okupadas a la venta en Sevilla. Los anuncios lo advierten sin rodeos: no se puede visitar el inmueble ni acceder a él de forma inmediata. Una circunstancia que, con el marco legal actual, transforma la compra en una operación de alto riesgo y limita este tipo de transacciones casi exclusivamente a inversores dispuestos a asumir largos procesos judiciales.

Aunque el fenómeno golpea con más fuerza a los barrios con menor renta y mayor vulnerabilidad social, el mapa de la ciudad revela una expansión que ya no entiende solo de periferias. Zonas como Los Pajaritos, Rochelambert o Torreblanca concentran una parte relevante de esta oferta, pero también aparecen viviendas okupadas en distritos tradicionalmente más estables como Triana e incluso en el Casco Antiguo.

Las cifras confirman la dimensión del problema. Sevilla cerró el cuarto trimestre de 2025 con 480 viviendas okupadas anunciadas en venta, lo que la situó como la cuarta ciudad de España con más inmuebles en esta situación, únicamente por detrás de Madrid, Barcelona y Murcia. Estas propiedades representaban el 6,5% del total de la oferta residencial en la capital hispalense, un porcentaje significativo pese a la caída trimestral del 14%.

El análisis por zonas muestra una clara concentración en áreas con mayores necesidades sociales. El distrito Cerro-Amate lidera el número de anuncios, con 139 viviendas okupadas en venta, seguido de Torreblanca, que suma 61. Se trata de entornos donde confluyen bajos ingresos, edificios antiguos y una elevada conflictividad vecinal, agravada por la presencia del narcotráfico y la inmigración ilegal.

En la actualidad, los anuncios activos se reducen a 253 viviendas okupadas en venta, frente a las 480 contabilizadas a finales de año. Predominan los pisos de dos y tres dormitorios, aunque también figuran 31 viviendas de una habitación y 34 de cuatro o más, lo que evidencia que el problema afecta a tipologías muy diversas.

El abanico de precios resulta tan amplio como revelador. Las ofertas van desde los 10.000 euros por un piso de dos habitaciones en Torreblanca hasta los 447.000 euros de una vivienda ubicada en la Alfalfa. No obstante, abundan los inmuebles situados en franjas intermedias, entre 90.000 y 120.000 euros, presentados como supuestas oportunidades de rentabilidad a medio o largo plazo.

La práctica totalidad de estos anuncios se dirigen de forma explícita a inversores. Fórmulas como «inmueble en situación especial» u «oportunidad solo para inversores» se repiten, junto a la ausencia de imágenes del interior y advertencias claras sobre la okupación. El comprador asume, en muchos casos, un horizonte de incertidumbre marcado por pleitos prolongados y la falta de garantías sobre el desalojo.

Este escenario no hace sino profundizar la crisis de la vivienda en Sevilla. La proliferación de pisos okupados a la venta añade más presión a un mercado ya tensionado y aleja aún más la posibilidad de acceso a una vivienda para quienes buscan un hogar y no una operación especulativa, con los jóvenes como principales damnificados de un sistema que parece haber normalizado la excepcionalidad.

+ en
Fondo newsletter