«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Los incidentes tuvieron lugar durante las horas previas a la final

La Policía Nacional detiene a dos proetarras por las agresiones con agravante de odio a seguidores de la selección española en Bilbao

Policía intentando disuadir a los manifestantes. Redes sociales

Agentes de la Policía Nacional han detenido en Vizcaya a un proetarra por su presunta participación en los altercados registrados en Bilbao antes de la final del Mundial disputada el pasado 19 de julio, en la que España se proclamó campeona frente a Argentina. El arrestado está siendo investigado por los presuntos delitos de lesiones y desórdenes públicos, además de la agravante de delito de odio.

La operación fue confirmada por la Policía Nacional, que no ha precisado el municipio donde se practicó la detención. No obstante, el colectivo Aske Antolakundea, que adelantó la noticia, aseguró que las actuaciones policiales se desarrollaron en la localidad de Muskiz y en el barrio de Romo, en Getxo, y sostuvo además que existe un segundo arrestado, extremo que no ha sido confirmado oficialmente.

Los incidentes tuvieron lugar durante las horas previas al encuentro que enfrentó a España y Argentina. Ese mismo día, una manifestación convocada por Iñigo Cabacas Herri Harmaila para reclamar la oficialidad de la selección vasca coincidió con la presencia de numerosos aficionados de La Roja, lo que derivó en momentos de tensión y en varias agresiones sobre los patriotas españoles.

Los episodios más graves se concentraron en distintos puntos del centro de Bilbao, entre ellos la Plaza Campuzano, la Gran Vía y el Parque de los Patos. En este último lugar, varios participantes en los disturbios cortaron el cable de alimentación de la pantalla gigante instalada para seguir la final, una incidencia que pudo solucionarse pocos minutos después.

En la Plaza Campuzano, según la información recabada, se produjeron lanzamientos de botellas y enfrentamientos verbales con seguidores de la selección española. Entre los asistentes había familias con niños pequeños, personas mayores e incluso carritos de bebé. Algunos de los aficionados denunciaron haber sido perseguidos hasta los portales de sus viviendas mientras recibían insultos y escupitajos.

La gravedad de la situación obligó a intervenir a la Brigada Móvil de la Ertzaintza, que desplegó un dispositivo para contener los disturbios y evitar que las agresiones fueran a más. Durante toda la jornada, los agentes realizaron diversas actuaciones en diferentes puntos de la capital vizcaína.

Como balance de aquella jornada, la Ertzaintza identificó a 21 personas por su presunta relación con los incidentes. Según los datos facilitados, 19 eran de nacionalidad española y una de origen subsahariano, con edades comprendidas entre los 15 y los 46 años. Además, uno de los identificados fue investigado por un presunto delito de amenazas con arma blanca, mientras que otros cuatro fueron propuestos para sanción administrativa.

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