«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El líder de la organización, Naasón Joaquín García, que se presenta como "Apóstol de Jesucristo"

La secta «La Luz del Mundo», acusada de tráfico de menores y abusos sexuales, celebra su gran congreso en Barcelona

Sedge de una de las Iglesias de La Luz del Mundo. Redes Sociales

Barcelona acoge desde este viernes el congreso nacional de la secta «La Luz del Mundo«, un grupo acusado en Estados Unidos de crímenes tan graves como tráfico de menores, explotación sexual, pornografía infantil y blanqueo de capitales. Durante tres días, miles de adeptos celebrarán en la capital catalana su gran encuentro, mientras en el otro lado del Atlántico la justicia estrecha el cerco sobre sus dirigentes, según informa OKDiario.

El líder de la organización, Naasón Joaquín García, que se presenta como «Apóstol de Jesucristo», dirige desde México un entramado religioso-político con ramificaciones en decenas de países, entre ellos España. En EEUU, tanto él como varios de sus familiares y colaboradores han sido señalados por el Departamento de Justicia como parte de una red criminal dedicada a captar mujeres y niños para ser abusados por los líderes de la secta. Hace apenas dos semanas, la madre y el sobrino de Naasón fueron detenidos en Chicago y Los Ángeles, mientras otros miembros permanecen prófugos.

El programa del evento en Barcelona incluye largas jornadas de «doctrina» bajo títulos como Instrucción a los hijos, El principio de autoridad y una «Santa Cena» que culminará con un «Memorial Sagrado». Según expertos, estos actos refuerzan la obediencia ciega a los líderes y consolidan un sistema de sometimiento grupal disfrazado de religiosidad.

«La Luz del Mundo» no es un movimiento evangélico como pretende aparentar, sino una secta con poderosas conexiones políticas y económicas en México, advierten especialistas. Su influencia se extiende también en EEUU y España, donde opera especialmente entre comunidades hispanoamericanas y migrantes mexicanos, con un proselitismo sigiloso que busca fidelizar a los recién llegados.

Luis Santamaría, investigador de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), asegura que la organización «se ha extendido en los últimos años por todo el territorio español» y que resulta fundamental «vigilar sus movimientos porque supone un sistema de sometimiento a líderes sin escrúpulos».

En EEUU, las autoridades la describen como una organización criminal disfrazada de iglesia, que expolia económicamente a sus fieles a través de donaciones forzadas, blanquea fondos a gran escala y construye un auténtico imperio financiero mientras exige obediencia absoluta.

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