La tasa bruta de detenidos o investigados por delitos relacionados con la orientación sexual y la identidad de género entre ciudadanos marroquíes y argelinos residentes en España multiplica por más de seis la registrada entre los españoles.
Así lo recoge el estudio Análisis de los niveles de delincuencia de la población adulta en España según nacionalidad (2007-2023), elaborado por Jesús Javier Sánchez Barricarte y publicado en la Revista Española de Investigaciones Sociológicas.
A partir de los datos del Ministerio del Interior correspondientes al periodo 2014-2023, el investigador calcula una tasa de 3,1 investigados o detenidos por millón de habitantes entre los españoles, frente a 9,7 entre el conjunto de extranjeros.
La diferencia aumenta en determinados grupos. Entre los iberoamericanos alcanza los 13,2 casos por millón, mientras que entre marroquíes y argelinos asciende hasta 19,5, aproximadamente 6,3 veces la tasa española.
El estudio señala «diferencias culturales»
El propio trabajo dedica un apartado específico a los conflictos relacionados con la integración cultural. Su autor advierte de que determinados valores y actitudes hacia las mujeres y las personas LGTBI presentes en algunos países de origen pueden entrar en conflicto con los principios sociales vigentes en España.
El estudio menciona expresamente la persistencia de comportamientos «machistas» y «homófobos» en determinados entornos culturales como uno de los retos que plantea la integración. Las cifras aparecen, además, junto a otras diferencias detectadas en determinados tipos de delincuencia. El estudio calcula una tasa general estandarizada de 675 delitos por cada 100.000 adultos españoles, frente a 1.553 entre los ciudadanos marroquíes y 3.161 entre los argelinos.
Una cautela metodológica
El propio autor introduce, sin embargo, una precisión importante. A diferencia de las tasas generales de delincuencia del estudio, las cifras sobre delitos de odio LGTBI son tasas brutas y no han podido ajustarse por edad y sexo.
El investigador concluye que estas cifras revelan «retos importantes para la convivencia» y defiende reforzar las políticas de integración cultural, particularmente en cuestiones relacionadas con igualdad y diversidad sexual.