«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
la Guardia Civil se incautó en junio de varios dispositivos electrónicos del exministro

La UCO descubre en el disco duro de Ábalos decenas de carpetas con material íntimo de mujeres

Ábalos junto a Andrea. Redes sociales

El escándalo que rodea al exministro socialista José Luis Ábalos sigue engordando con nuevas revelaciones. Según publica The Objective, la Guardia Civil se incautó en junio de varios dispositivos electrónicos en el registro de su domicilio donde aparecían decenas de carpetas con fotografías de mujeres que participaron en sus encuentros íntimos.

Los archivos estaban clasificados de manera meticulosa: una carpeta para cada mujer «escogida» por su asesor y mano derecha, Koldo García Izaguirre, encargado de organizar los encuentros sexuales. Entre las más mencionadas figuran Ariadna R. P. y Carlotta Sabina Popper, dos jóvenes malagueñas cuya estrecha amistad y vinculación con Ábalos quedaron reflejadas en viajes, cenas en restaurantes de lujo y citas en hoteles.

Según fuentes de la investigación, Ábalos sentía una «obsesión» por Ariadna, como reflejan las grabaciones incluidas en el informe de la UCO. En ellas, el exministro y su asesor llegan a repartirse las mujeres según sus preferencias para organizar fines de semana «discretos» en función de la agenda oficial del entonces titular de Transportes.

El archivo digital del exdirigente socialista incluía además una carpeta denominada “TOP”, donde almacenaba material audiovisual de las escorts más habituales. Este fichero contenía las seleccionadas para las fiestas privadas que Koldo organizaba y que acabaron levantando las alarmas en la Moncloa. El 10 de julio de 2021, Pedro Sánchez decidió destituirle porque sus vínculos con la prostitución eran «incompatibles» con su cargo en el Gobierno.

Las investigaciones también han revelado los detalles de la relación con Jésica Rodríguez García, estudiante de Odontología a la que Ábalos llegó a pagar hasta 12.000 euros mensuales en los primeros meses de su «relación exclusiva». A cambio, le sufragaba viajes, un ático de lujo en la Plaza de España y contratos en empresas públicas como Ineco y Tragsatec.

Pese a ello, Ábalos mantenía múltiples relaciones simultáneas con otras escorts como Ale, Juliethe, Meli o Lucía, todas documentadas en su ordenador con fotografías y vídeos.

Las trayectorias de Ariadna y Carlotta reflejan la magnitud del entramado. La primera, estudiante en el Centro Universitario Internacional de Marbella, borró sus perfiles en redes sociales tras ser señalada en la investigación. Su amiga Carlotta, en cambio, se mantuvo en una constante exposición pública, pese a las conexiones directas que la vinculaban al círculo de Ábalos y su asesor.

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