La Xunta de Galicia, en manos del Partido Popular, engaña a toda la región de Monforte. Lo que en principio iba a ser una residencia de ancianos y personas con discapacidad acabará convirtiéndose en el primer centro gallego para menores extranjeros no acompañados. La noticia ha generado una oleada de rechazo entre los vecinos del barrio de O Malvarón, donde se levanta el edificio, y el pasado sábado unas 120 personas se concentraron frente al inmueble para expresar su malestar.
La protesta, que duró media hora y transcurrió sin incidentes, no fue convocada por ningún partido político ni asociación formal, sino por un grupo de residentes de la zona que difundieron el llamamiento a través de redes sociales. La mayoría de los asistentes permaneció en silencio, sin pancartas ni símbolos partidistas. Apenas una pareja de agentes locales y cuatro de la Policía Nacional controlaron la concentración.
En un comunicado leído durante el acto, los organizadores expresaron su «profunda preocupación» por la decisión del Gobierno autonómico de ubicar allí un centro con capacidad para 80 menores extranjeros. Aseguran que esta medida puede alterar «la convivencia, la seguridad y la calidad de vida» del vecindario y acusan a la Xunta de actuar «de forma unilateral, sin información ni diálogo previo con los residentes». También reprochan que Monforte vaya a asumir «el 25% del cupo total» de menores asignados a toda Galicia, concentrando el esfuerzo en un solo municipio.
Los convocantes insisten en que no se oponen a la protección de jóvenes en situación vulnerable, pero reclaman que el edificio cumpla su propósito original. La asociación propietaria del inmueble, Prodeme, lo construyó hace más de una década con la idea de destinarlo a viviendas tuteladas para personas mayores, dependientes o con discapacidad intelectual. «Queremos que se respete el proyecto inicial y que se atienda a quienes llevan años esperando un recurso adaptado a sus necesidades», argumentan los vecinos.
Esta manifestación ha sido la segunda en poco tiempo. El pasado 23 de septiembre, decenas de personas convocadas por VOX ya protestó contra el plan de la Xunta, frente a unos cincuenta manifestantes antifascistas que respondieron con una contramanifestación bajo vigilancia antidisturbios. Pocos días antes, el edificio había sufrido daños por el lanzamiento de dos cócteles molotov, un episodio que aumentó la tensión en el barrio.