Durante las últimas décadas, numerosas masías tradicionales de Cataluña han quedado vacías por la falta de relevo generacional y el éxodo demográfico de la Cataluña interior. Sin embargo, según informa The Objective, ese patrimonio rural está viviendo una segunda vida: la reconversión en villas de lujo altamente demandadas por compradores extranjeros, que llegan a pagar varios millones de euros por una propiedad histórica en plena naturaleza.
Según explica Narcís Casteyó , director de Dils Lucas Fox Girona, para The Objective el mercado de masías rehabilitadas vive un récord de ventas. En el Baix Empordà, la demanda internacional ya supera a la nacional. En el Alt Empordà, el Pla de l’Estany o la Garrotxa, crece un perfil de comprador de alto poder adquisitivo procedente de Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia o Países Bajos, que busca viviendas históricas, terreno, privacidad y buenas conexiones con Gerona, Barcelona y la costa.
La mayoría de estas operaciones recaen en clientes internacionales que buscan calidad de vida y posibilidad de teletrabajar, combinando el uso residencial con proyectos turísticos o de eventos. Las masías catalogadas o de especial valor patrimonial son las más codiciadas, y la escasez de oferta ha empujado los precios: las propiedades más exclusivas se venden entre 1,8 y 4,5 millones de euros.
La pandemia aceleró esta tendencia. El teletrabajo y la búsqueda de espacios amplios alejados de la costa llevaron a muchos compradores a apostar por el interior de Gerona, donde el mercado de lujo rural vive, según los agentes inmobiliarios, «un momento inmejorable».
Mientras una parte de las masías se convierte en residencias de lujo para extranjeros, otra sigue un camino completamente distinto. La Generalidad ha anunciado un plan para rehabilitar viviendas rurales abandonadas y destinarlas a alquiler social con el fin de frenar la despoblación. El programa prevé recuperar hasta cien viviendas al año hasta 2029 mediante ayudas económicas e incentivos fiscales a los municipios.
El fenómeno del lujo rural no es exclusivo de Cataluña. En la Comunidad Valenciana y otras provincias del interior, crece también la compra de fincas rústicas y viviendas tradicionales rehabilitadas como alternativa a un mercado urbano saturado. En este nuevo escenario, las masías catalanas —por su valor histórico y su ubicación en paisajes privilegiados— se han convertido en uno de los bienes más deseados del mercado inmobiliario español e internacional.