WWF ha pedido que se retire el Plan de Acción frente a la Sobrepoblación del Conejo de Monte y lo sustituya por una estrategia destinada a promover la «coexistencia» de la especie con la agricultura, pese a los graves daños que sufren miles de explotaciones de Castilla-La Mancha, según informa Libre Mercado.
La petición llega después de años de pérdidas en cultivos de cereal, viñedo y plantaciones leñosas, especialmente en aquellas zonas donde la proliferación de conejos impide incluso que las plantas lleguen a brotar.
WWF pide retirar el plan
La organización ecologista sostiene que el Ejecutivo autonómico presenta al conejo «exclusivamente como un problema para la agricultura» y no tiene en cuenta que la especie se encuentra en retroceso en amplias zonas de la Península.
Según los datos esgrimidos por WWF, el conejo prácticamente ha desaparecido del 45% del territorio ibérico, disminuye en otro 45% y sólo aumenta en el 10% restante, precisamente donde se concentran los daños agrícolas. La entidad teme que permitir una caza intensiva sin diferenciar entre territorios provoque una reducción adicional de la especie en lugares donde ya escasea.
«En Castilla-La Mancha no sobran conejos, pero están repartidos de forma desigual», sostiene la responsable de Biodiversidad de WWF España, Laura Moreno.
Vallados, repelentes y rapaces
Frente al control poblacional directo, WWF reclama que se dé prioridad a vallados, protectores individuales para los cultivos y repelentes. También propone fomentar la presencia de depredadores naturales mediante la instalación de posaderos para rapaces, conservar los linderos y prohibir el control de depredadores en las zonas afectadas.
Sólo cuando esas alternativas resulten insuficientes plantea recurrir a la captura, dando preferencia a los métodos en vivo para trasladar los ejemplares a territorios con menor densidad, bajo vigilancia sanitaria.
La organización reclama además recuperar las poblaciones de conejos en las áreas donde han desaparecido mediante la mejora del hábitat y la construcción de vivares.
Un problema real para miles de agricultores
La paradoja ecológica no reduce las pérdidas que soportan los productores en los lugares donde el conejo se ha convertido en una plaga. El Gobierno regional ha reconocido que la sobreabundancia se concentra especialmente en taludes de carreteras, vías ferroviarias, lagunas y otros espacios donde la actividad cinegética encuentra mayores restricciones. Desde allí, los animales se desplazan hacia los cultivos próximos.
Por esa razón, el plan permite medidas como la caza nocturna controlada, equipos especializados y la utilización de hurones en los puntos más castigados. También incluye ayudas para adquirir protecciones individuales y colectivas, precisamente una de las soluciones reclamadas por WWF.