«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Exigen reforzar la seguridad y la fiabilidad del sistema

Los maquinistas se plantan ante el Gobierno por el deterioro del servicio y convocan una huelga general los días 9, 10 y 11 de febrero

Labores en el lugar del descarrilamiento de dos trenes en Adamuz. Redes sociales

La tragedia de Adamuz y el accidente en Gelida han empujado a los maquinistas a dar un paso al frente. El sindicato Semaf ha anunciado la convocatoria de una huelga general en todo el sector ferroviario para los próximos 9, 10 y 11 de febrero, como respuesta al creciente malestar por el estado de la red y a los dos siniestros registrados en apenas unos días.

La organización explica que la protesta pretende ofrecer respaldo legal a las movilizaciones de trabajadores y usuarios y exigir que se adopten medidas inmediatas para reforzar la seguridad y la fiabilidad del sistema. Entre sus reivindicaciones figura también la petición de que se depuren responsabilidades penales entre quienes tienen la obligación de velar por el buen estado de la infraestructura.

El impacto de los últimos accidentes ha dejado al colectivo profundamente afectado. Desde Semaf reconocen que los profesionales están “devastados” y califican de “inaceptable” el deterioro continuado del servicio ferroviario. En un comunicado, el sindicato reclama actuaciones urgentes para proteger tanto a los trabajadores como a los viajeros y evitar que se repitan episodios como los vividos en Córdoba y Barcelona.

En Cataluña, la organización ha ido más allá y ha advertido de que no se reanudará el tráfico sin garantías plenas de seguridad. Los representantes sindicales piden que se aplique en toda la red el mismo protocolo que se activa en situaciones meteorológicas adversas, y recuerdan que el mismo día del siniestro de Gelida ya habían alertado a Renfe de los riesgos derivados del temporal y de la posible presencia de obstáculos en las vías, especialmente en la línea R1.

De hecho, esa misma noche se produjo otro incidente en Maçanet, cuando un tren descarriló tras chocar contra una piedra, aunque en este caso no hubo heridos. Desde Renfe aseguran que trasladaron de inmediato las advertencias a Adif y que la queja fue atendida.

La huelga, no obstante, aún podría ampliarse. Desde UGT en el sector ferroviario han señalado que valoran sumarse al paro, pero subrayan que una medida de este alcance debe prepararse con tiempo y con todas las garantías legales. Para el sindicato, la prioridad es “asegurar la integridad de trabajadores y usuarios”, aunque advierten de que una convocatoria de estas características no puede improvisarse.

Mientras tanto, Semaf ha adelantado que, al inicio de cada servicio, los maquinistas exigirán confirmación expresa de que las condiciones de la vía son seguras. En caso contrario, adaptarán la velocidad y la marcha de los trenes a la situación real de la infraestructura.

La sucesión de accidentes y descarrilamientos ha reabierto un debate profundo sobre el estado del ferrocarril en España. Con la huelga ya sobre la mesa, el conflicto amenaza con paralizar parte del tráfico ferroviario en pleno invierno y añade presión al Gobierno y a los gestores de la red para que aceleren las reformas pendientes.

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