Los vecinos de la barriada ceutí de La Colina, justo enfrente del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), están «hartos» y «desesperados» ante las fiestas hasta altas horas de la noche de los inmigrantes ilegales. En verano casi a diario no podían dormir. En otoño las fiestas hasta el amanecer son todos los miércoles. Se realizan para despedir a todos los que los jueves parten hacia la Península.
Los afectados denuncian la falta de intervención de la administración local. Esta semana, VOX preguntó en el Pleno por qué se no cumple la ordenanza municipal y no imponen sanciones por ruido en unas fiestas ante las que la dirección del CETI tampoco interviene.
«El ruido es insoportable. Muchas veces no podemos dormir, muchos nos levantamos temprano para ir a trabajar… lo peor es que el Gobierno de Vivas no hace nada», señala un vecino de la barriada. El consejero de Medio Ambiente, Alejandro Ramírez, negó la mayor y aseguró que en su área no constan denuncias por ruido y que no hay denuncias.
El portavoz de VOX, Juan Sergio Redondo, señaló que el consejero «miente», ya que la formación ha estado en la zona y ha podido comprobar in situ las molestias continuas que sufren los vecinos. Además, Redondo reprodujo un vídeo grabado por uno de los afectados en el que se escuchaba cómo hasta altas horas de la madrugada los inmigrantes ilegales estaban de fiesta.
Esta situación se da en un momento en el que se multiplican las críticas al actual director del CETI, Antonio Bautista, por su gestión. Desde su llegada al centro se ha producido varias agresiones a vigilantes de seguridad y una agresión sexual a una enfermera.