«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
La marcha fue convocada bajo el lema «Salvemos el mundo rural agredido»

Más de 1.500 vecinos de la España rural se manifiestan contra la Agenda 2030 y los paneles solares en Madrid: «¡Placas no, olivos sí!»

Varias personas durante la manifestación bajo el lema «Salvemos el mundo rural agredido». Europa Press

Más de 1.500 vecinos de la España vaciada salieron ayer domingo a manifestarse contra la Agenda 2030 y sus políticas que, según denuncian, les están “agrediendo” con la instalación masiva de parques solares, molinos eólicos y otros proyectos industriales en tierras de cultivo. La marcha, convocada bajo el lema «Salvemos el mundo rural agredido», recorrió el Paseo del Prado, desde Atocha hasta Cibeles, y estuvo respaldada por más de medio centenar de asociaciones rurales y plataformas vecinales.

Al grito de «¡Placas no, olivos sí!» o «¡Especuladores fuera de mi tierra!», los manifestantes exigieron el fin de lo que consideran una «colonización energética» del campo español, que está dejando tras de sí pueblos sin servicios, sin empleo y sin futuro. En el recorrido se desplegaron pancartas contra algunos de los proyectos más polémicos, como la megaplanta solar de Lopera (Jaén), la mina de litio de Cañaveral, en la comarca cacereña de Monfragüe, o la planta de biogás de Machacón (Salamanca).

Ernesto Romeo, portavoz de la coordinadora organizadora, denunció que el medio rural está siendo «sacrificado en nombre del progreso y la rentabilidad de las grandes corporaciones». Según explicó, muchas de estas compañías «se presentan como verdes y sostenibles, pero están provocando la mayor destrucción ambiental de la historia reciente de España». A su juicio, el abandono institucional y la privatización de servicios públicos han favorecido el vaciamiento de los pueblos y el avance imparable de lo que calificó como «plaga de macrorrenovables».

Entre los asistentes se encontraba Rafael Alcalá, vecino de Lopera (Jaén), quien explicó que su municipio, dedicado casi en su totalidad al cultivo del olivar, está amenazado por los proyectos fotovoltaicos de la empresa Greenalia. «Quieren expropiar las tierras de familias que llevan generaciones viviendo de ellas. Nos presionan para aceptar alquileres ridículos y, encima, no crearán empleo ni riqueza local», lamentó.

Desde Villarrobledo (Albacete), Rosa Calero denunció la proliferación de «vertederos ilegales» y el deterioro de los servicios sanitarios. «No hay médicos suficientes y nos derivan a clínicas privadas, cuando nuestro hospital público tiene capacidad para atendernos», explicó indignada.

Los cánticos de la marcha combinaron la defensa del campo con el humor y la crítica. «¡Que pongan los molinos en la Puerta del Sol!» o «¡El campo es mucho más que un resort de vacaciones!» se escucharon entre tambores y megáfonos. También se recordaron otras reivindicaciones históricas, como la reapertura de la línea férrea Guadix-Baza-Almanzora-Lorca, o la reducción de las listas de espera sanitarias en Teruel.

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