«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El máximo responsable de la marca en España reconoce que la electrificación fue «demasiado optimista»

Mercedes-Benz admite que necesita al menos una década más de motores de combustión tras el frenazo del coche eléctrico

Coche eléctrico de Mercedes.

El máximo responsable de Mercedes-Benz en España ha reconocido un giro estratégico en la hoja de ruta del fabricante alemán ante el menor ritmo de implantación del coche eléctrico, lo que obliga a mantener los motores de combustión durante al menos diez años más. La compañía adapta así sus previsiones tras constatar que la transición energética no avanza al ritmo esperado en Europa.

Según recoge El Debate, el directivo explicó durante su encuentro anual con la prensa que la marca vive una situación dual: liderazgo comercial en España frente a Audi y BMW, pero con dificultades en mercados clave como China. En el mercado nacional, la firma cerró el pasado ejercicio con 50.778 unidades vendidas y registra un crecimiento del 18% en lo que va de año.

España se consolida como uno de los principales motores de la marca en Europa. El propio responsable admitió que no esperaba unos resultados tan positivos, especialmente tras el impacto de la DANA, que impulsó la renovación de vehículos en zonas como Valencia. En el ámbito de la electrificación, Mercedes crece un 55%, por encima del 44% del conjunto del mercado, con 1.610 unidades vendidas.

Sin embargo, este crecimiento no oculta el cambio de discurso. La compañía reconoce que el proceso de electrificación en Europa avanza de forma desigual y más lenta de lo previsto. «Hace años fuimos demasiado optimistas y planteamos una electrificación demasiado rápida«, admitió el directivo. Esta realidad ha obligado a la marca a desarrollar en paralelo dos líneas de producto: vehículos eléctricos y modelos de combustión, lo que incrementa los costes de inversión.

El ajuste estratégico coincide con el lanzamiento de una de las mayores ofensivas comerciales de su historia. La nueva generación del CLA eléctrico, con hasta 800 kilómetros de autonomía, marca el inicio de una oleada de hasta 40 nuevos modelos que combinarán distintas tecnologías para adaptarse a la demanda real del mercado.

China, principal foco de preocupación

El principal desafío para la compañía se sitúa en China, donde las ventas han caído un 27% en lo que va de año. Aunque la firma atribuye este descenso a factores puntuales como el exceso de stock, reconoce un cambio estructural en el mercado: el auge de las marcas locales.

El responsable de Mercedes en España subrayó que los fabricantes chinos ya no compiten con productos de baja calidad o imitaciones, sino con tecnología propia avanzada y procesos productivos eficientes. “Hoy muchos ciudadanos chinos están orgullosos de comprar coches nacionales”, explicó, en un paralelismo con el comportamiento de los consumidores europeos.

Además, advirtió de que la ofensiva de los coches eléctricos chinos responde a una estrategia política iniciada durante la pandemia, aprovechando su ventaja en esta tecnología frente al motor de combustión tradicional.

Críticas a Bruselas y a la regulación

En este contexto, la dirección de Mercedes lanzó un mensaje directo a las instituciones europeas. El directivo insistió en que las empresas del sector «están para ganar dinero» y no para asumir planes impuestos que pueden comprometer su rentabilidad.

El aviso se produce en plena discusión sobre las políticas de Bruselas para impulsar el coche eléctrico asequible, una estrategia que el sector observa con cautela ante la presión de los costes, la competencia asiática y la falta de una demanda homogénea en toda Europa.

El ajuste de Mercedes refleja un cambio más amplio en la industria automovilística europea, que empieza a corregir el rumbo tras años de previsiones marcadas por objetivos políticos más que por la evolución real del mercado.

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