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Rechazo a Bildu en Navarra

Pamplona se rebela contra el alcalde proetarra de Bildu: abucheos masivos a Asirón en el arranque de los Sanfermines

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El alcalde pro etarra de Bildu, Joseba Asirón entre gritos y la protección policial. Europa Press

Pamplona volvió a vestirse de blanco y rojo, pero esta vez el sonido festivo de los Sanfermines vino acompañado de un grito ciudadano cada vez más atronador: “¡Fuera Asirón!”. El arranque de las fiestas quedó marcado por el abucheo generalizado al alcalde de EH Bildu, Joseba Asirón, convertido en el blanco de la indignación popular durante los principales actos institucionales de este lunes.

Durante el tradicional chupinazo en la plaza Consistorial, miles de pamploneses hicieron oír su voz contra los abertzales, cuya llegada al poder fue posible gracias a una moción de censura apoyada por el PSOE, desbancando a UPN del gobierno municipal. Lo que debía ser una jornada festiva se convirtió en un clamor contra Bildu y sus pactos con la izquierda.

Los gritos se multiplicaron durante la procesión de San Fermín, especialmente en puntos calientes como la calle Curia o el pocico, donde fue necesaria la intervención de escoltas y agentes de la Policía Municipal para contener los ánimos.

Ni siquiera la plaza de toros, uno de los espacios más simbólicos de las fiestas, dio respiro a Asirón. Cuando el alcalde accedió al palco de honor antes de la primera corrida, una oleada de gritos y silbidos lo recibió entre los cerca de 20.000 asistentes, que no dudaron en expresar su rechazo al protagonismo político de EH Bildu en el evento.

Joseba Asirón gobierna gracias a una maniobra política con olor a trampa: una moción de censura impulsada por el PSN contra UPN. Desde entonces, su figura se ha convertido en símbolo del descontento de una buena parte de la ciudadanía navarra, que no olvida la vinculación de EH Bildu con el entorno de ETA ni su constante estrategia de blanqueamiento institucional.

La tensión no solo se ha expresado con gritos. Pancartas a favor de presos etarras han sido desplegadas en los tendidos de sol, reviviendo un pasado que Pamplona no está dispuesta a tolerar en sus fiestas.

A ello se suma la creciente politización del evento, con la elección de la plataforma pro-palestina «Yala Nafarroa con Palestina» para lanzar el chupinazo. Las banderas de Palestina ondearon junto a los pañuelicos rojos mientras se coreaban consignas políticas en pleno corazón de la fiesta navarra.

Incluso la música fue instrumentalizada. Una jota especialmente compuesta para esta edición incluyó referencias al «cielo de Palestina», en un intento de convertir un festejo popular en un acto de propaganda ideológica.

La incomodidad institucional ha sido la tónica en este inicio de fiestas. Las críticas no se han limitado a Asirón: Pedro Sánchez también fue objeto de gritos durante la corrida de toros, reflejo del creciente rechazo a la deriva política del Gobierno y sus pactos con la izquierda abertzale.

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