La inesperada dimisión de Francisco Salazar, quien ocupaba un puesto clave en Moncloa, ha provocado una importante reorganización en el círculo más cercano del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Salazar renunció a su cargo tras salir a la luz varias denuncias por acoso, justo el mismo día en que iba a ser nombrado número cuatro del PSOE. Esta situación ha dejado vacante el puesto de mano derecha del presidente y ha servido como impulso para la creación de nuevas responsabilidades dentro de la estructura presidencial.
Una de las novedades más destacadas de esta remodelación es la incorporación de una subdirección general enfocada en el «análisis de riesgos asociados al espacio digital». Este nuevo órgano estará liderado por una comisaria experta en ciberseguridad proveniente de la Policía Nacional y estará adscrito al Departamento de Seguridad Nacional. Este equipo multidisciplinar trabajará en conjunto con programadores, especialistas en desinformación, agentes policiales y científicos de datos.
Según fuentes gubernamentales, esta subdirección tendrá la responsabilidad de analizar la actividad en internet para mantener informado al Ejecutivo en tiempo real. Además, podrá alertar a la Fiscalía en caso de identificar delitos relacionados con discursos de odio o campañas de desinformación. Otro de los aspectos clave en su radar será la posible injerencia extranjera en el ámbito digital.