El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, generó una huella estimada de 8,5 toneladas de dióxido de carbono durante su gira por varios Puestos de Mando Avanzado (PMA) desplegados ante los incendios de Madrid, Ávila y Castellón. El jefe del Ejecutivo recurrió al helicóptero Super Puma del Ejército del Aire para realizar cuatro desplazamientos que sumaron unas cinco horas y 40 minutos de vuelo.
Según los registros de tráfico aéreo consultados por Okdiario, los trayectos analizados corresponden a las visitas realizadas por Sánchez a Cadalso de los Vidrios (Madrid) el 25 de julio; Navaluenga (Ávila) los días 26 y 30; y Vall d’Uixó (Castellón) el 27.
El cálculo no incluye la visita del presidente al puesto de mando de Navalcarnero, realizada el 28 de julio en coche oficial. Sí incorpora, en cambio, los desplazamientos efectuados por el Super Puma entre la base militar de Cuatro Vientos y el helipuerto del Palacio de la Moncloa para recoger y trasladar al jefe del Ejecutivo.
El vuelo de ida y vuelta entre Moncloa y Cadalso de los Vidrios tuvo una duración aproximada de 40 minutos. Cada uno de los dos desplazamientos a Navaluenga rondó los 50 minutos, mientras que el viaje a Vall d’Uixó fue el más largo, con unas tres horas de vuelo entre la ida y el regreso. A estos tiempos se añaden los trayectos de unos cinco minutos entre Cuatro Vientos y Moncloa.
El Super Puma emite alrededor de 1,5 toneladas de CO2 por cada hora de vuelo. Los viajes presidenciales habrían provocado así unas emisiones equivalentes a las generadas por 214 coches diésel circulando al mismo tiempo, tomando como referencia vehículos con una emisión real aproximada de 140 gramos de CO2 por kilómetro y una velocidad media de 50 kilómetros por hora.
Uno de los desplazamientos más controvertidos fue el realizado el 25 de julio a Cadalso de los Vidrios. El helicóptero despegó de Moncloa en torno a las 9.12 horas y aterrizó apenas 20 minutos después, tras cubrir una distancia de unos 90 kilómetros por carretera.
Una vez en Cadalso de los Vidrios, Sánchez utilizó un vehículo oficial para recorrer los seis kilómetros que separan el helipuerto del PMA de Cenicientos. Allí se encontraban, entre otras autoridades, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.
Sánchez no empleó entonces el helicóptero para efectuar un reconocimiento aéreo de las zonas arrasadas, sino como medio de transporte hasta un punto cercano al puesto de mando. El recorrido por carretera desde Moncloa habría tenido una duración de algo más de una hora.
El uso del Super Puma contrasta con el discurso sobre la «emergencia climática» que el presidente repitió durante sus visitas. Sánchez vinculó los incendios con el cambio climático, aunque terminó por reconocer la responsabilidad humana en parte de los fuegos que han devastado España durante las últimas semanas.
«Algunos son debidos a imprudencias, a la mano del ser humano», admitió el jefe del Ejecutivo este jueves, cuando anunció el fin de la emergencia nacional por los incendios de Madrid y Ávila.