Durante su visita oficial a China el pasado 11 de abril, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tuvo un encuentro con representantes de dos influyentes compañías chinas que han sido señaladas por el Departamento de Defensa de Estados Unidos por sus presuntos vínculos con la inteligencia militar de Pekín. Se trata de Contemporary Amperex Technology Co. Limited (CATL), líder global en la producción de baterías de litio, y China Three Gorges Corporation (CTG), una de las principales inversoras en energía renovable a nivel mundial.
La reunión formó parte de una cumbre empresarial organizada en el marco de la agenda oficial del viaje, que congregó a directivos de empresas estratégicas interesadas en estrechar lazos económicos con España. La presencia de CATL y CTG no pasó desapercibida en Washington, ya que ambas han sido incluidas en una lista negra elaborada por el Pentágono, que las vincula directamente con el aparato de inteligencia del régimen chino.
CATL y CTG mantienen inversiones multimillonarias en el extranjero y también operan en España, especialmente en sectores considerados sensibles como la energía y los recursos naturales. Las autoridades estadounidenses han sostenido que estas empresas podrían estar utilizando su expansión internacional como vía para facilitar operaciones de espionaje o influir en infraestructuras críticas de países aliados.
En este contexto, la inclusión de estas compañías en la agenda del presidente español ha generado inquietud entre los socios internacionales, que interpretan el gesto como una posible apertura a actores considerados de riesgo por las agencias de inteligencia occidentales. La participación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en la organización del viaje añade un componente político adicional a un encuentro que podría tener consecuencias en la cooperación de seguridad entre España y sus aliados.