La Justicia ha condenado a seis años de prisión a un inmigrante ilegal chileno en España que reconoció haber intentado matar a un agente de la Policía Nacional durante una intervención en la estación de Metro de Gran Vía, en Madrid, el 30 de diciembre de 2024. El acusado admitió los hechos en el juicio y alcanzó un acuerdo con la Fiscalía y la acusación particular que rebajó sustancialmente la pena inicialmente solicitada.
El Ministerio Público pedía en un primer momento diez años de cárcel por un delito de homicidio en grado de tentativa con la agravante de atentado contra agente de la autoridad. Sin embargo, tras la conformidad del procesado, la condena quedó fijada en seis años de prisión. Además, se acordó su expulsión a Chile una vez cumpla dos años de la pena impuesta.
Los hechos se remontan a las 17.00 horas del 30 de diciembre de 2024, cuando dos agentes de paisano se aproximaron al ahora condenado y a otro varón en el interior de la estación de Gran Vía para proceder a su identificación y registro dentro de un dispositivo preventivo contra la delincuencia.
Según la acusación, la reacción del procesado fue inmediata y violenta. Comenzó a gritar a los viajeros que los policías pretendían robarle, generando un clima de confusión que permitió que el hombre que lo acompañaba lograra escapar. En el forcejeo posterior con uno de los agentes, el acusado consiguió arrebatarle su arma reglamentaria, una pistola HK USP Compact, y llegó a apuntarle directamente.
La Fiscalía sostuvo que el agresor trató de efectuar hasta dos disparos dirigidos a zonas vitales, concretamente al tórax y al abdomen del policía. El arma no llegó a accionarse porque tenía activado el seguro manual. Tras intentar montarla sin éxito, el agente, con la ayuda de su compañero y de vigilantes de seguridad, logró finalmente reducir al atacante y recuperar el control de la situación.
Como consecuencia del enfrentamiento, el funcionario sufrió una contusión en la rodilla izquierda y un esguince en el tobillo derecho. Las lesiones tardaron cinco días en sanar y no dejaron secuelas.
El episodio, ocurrido en una de las estaciones más transitadas del suburbano madrileño y en plena campaña navideña, concluye ahora con una condena que reduce en cuatro años la petición inicial de la Fiscalía tras el reconocimiento de los hechos por parte del acusado.