«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Cristina Narbona, Patxi López y Elena Valenciano entre los afectados

Socialistas con carreras inacabadas, títulos inventados y másteres inexistentes: así se construyen los currículos en el PSOE

El ministro de Transportes, Óscar Puente. Europa Press

Lo que comenzó como una ofensiva política contra una diputada del Partido Popular ha acabado estallando en la propia casa socialista. La cruzada lanzada por el ministro de Transportes, Óscar Puente, para denunciar currículos falsos ha terminado levantando alfombras que cubrían décadas de trampas académicas en las filas del PSOE. Una decena de nombres propios —alcaldes, exministros, eurodiputadas, altos cargos y portavoces— han visto sus perfiles salpicados por títulos que no existen, carreras inacabadas y másteres que nunca lo fueron.

Todo empezó hace dos semanas, cuando Puente acusó a la diputada del PP Noelia Núñez de no haber cursado el doble grado en Derecho y Ciencias Jurídicas que figuraba en su ficha del Congreso. Núñez dimitió. Pero el tiro de precisión acabó convirtiéndose en fuego amigo. Lo que el PSOE no previó es que en su propia bancada abundaban los currículos hinchados, maquillados o directamente inventados.

El primer escándalo interno no tardó en aparecer. José María Ángel Batalla, histórico socialista valenciano con 42 años en la administración, accedió a la Diputación con un título falso de diplomado. Se jubiló como comisionado para la reconstrucción tras la DANA. Al descubrirse el engaño, dimitió de todos sus cargos. El caso salpicó incluso a su esposa, Carmen Ninet, subdirectora del Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad, investigada por haber accedido a su plaza pública sin tener siquiera el Bachillerato.

El escándalo en Valencia fue especialmente doloroso para la ministra de Ciencia, Diana Morant, que había respaldado públicamente a Ángel. Desde dentro del propio PSOE valenciano se cuestiona ya la estrategia lanzada desde Ferraz, conscientes del daño interno que está causando el episodio.

Y no fue el único caso. Manuel Borrego, secretario general del PSOE en Badajoz, presumía de ser químico sin haber completado la carrera. Isabel Ambrosio, alcaldesa de Córdoba, mencionaba estudios en Trabajo Social y Sociología que no constan en ningún registro oficial.

También han salido a la luz casos de lo que ahora llaman “equívocos administrativos”. Pilar Bernabé, delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, figura como licenciada en Filología Hispánica y en Comunicación Audiovisual, aunque no posee ninguno de esos títulos. Elena Valenciano, exministra, llevaba años atribuyéndose una licenciatura en Derecho que nunca acabó, mientras que Cristina Narbona aparecía como doctora en Economía por la Universidad de Roma cuando en realidad solo es licenciada.

El ministro Óscar Puente, que abrió la veda, tampoco ha escapado del escrutinio. En su currículum figura un “máster” en Dirección Política que, según el PP, es en realidad un curso no homologado. El propio Puente admitió en su día que lo cursó en 1991, cuando todavía no existía la regulación oficial de los másteres.

Ni siquiera el portavoz del PSOE en el Congreso, Patxi López, ha salido indemne. Se presenta como ingeniero industrial por la Universidad del País Vasco, aunque nunca terminó la carrera. La misma ambigüedad se repite en la biografía del expresidente del Consejo Superior de Deportes, José Manuel Franco, que incluía una licenciatura en Matemáticas que no figura en ninguna universidad.

De la denuncia al bochorno, el PSOE se ha visto atrapado en su propia red. La caza del falso currículo, vendida como bandera de regeneración, ha acabado desnudando una práctica generalizada en el partido: inflar expedientes para adornar trayectorias políticas. Como resume el escándalo, una cosa es tener razón, y otra muy distinta es tener expediente.

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