El agricultor Pepe Rubio perderá su pequeña explotación de olivos después de que una orden publicada en el Boletín Oficial del Estado incluyera sus terrenos en un proceso de expropiación para levantar un gran proyecto fotovoltaico en la zona, según recogió Equipo de Investigación.
El caso se remonta a 2023, aunque el afectado mantiene su rechazo a la medida. Rubio asegura que la empresa energética que se interesó por su finca le presentó inicialmente la operación como una posibilidad voluntaria. La propuesta consistía en alquilar sus tierras por 12.000 euros al año.
El agricultor rechazó aquella oferta porque sus olivos le proporcionan unos ingresos muy superiores. Según explica, la explotación le genera alrededor de 70.000 euros anuales, por lo que aceptar el arrendamiento habría supuesto renunciar a la mayor parte de su medio de vida.
La situación cambió cuando descubrió que sus tierras aparecían en el BOE dentro del procedimiento de expropiación. Rubio afirma que no recibió una comunicación personal de la Administración y que se enteró por un vecino, que le avisó de que varias fincas de la zona figuraban en el boletín oficial.
La consecuencia para el agricultor será la pérdida de su propiedad y el arranque de los olivos. A cambio, recibirá una compensación de 20.000 euros, equivalente al valor catastral de la finca, una cantidad que considera completamente insuficiente frente a la rentabilidad real de la explotación.
Rubio lamenta que lo que empezó como una negociación supuestamente libre haya terminado convertido en una expropiación forzosa. «Me dijeron que era totalmente voluntario», recuerda el agricultor, que sostiene que nunca habría aceptado desprenderse de una tierra que ha trabajado durante años.
El daño, asegura, no es solo económico. El agricultor recuerda que plantó sus árboles y los fue cuidando con esfuerzo, paciencia e ilusión. Para él, esos olivos no son únicamente una fuente de ingresos, sino también el resultado de una vida dedicada al campo.
«Mis árboles son mi medio de vida y ahora quieren arrebatármelos», lamenta Rubio, que reconoce que desde que conoció la noticia vive con una preocupación constante.
El conflicto no afecta solo a su finca. Otras parcelas próximas, situadas en la localidad granadina de Caniles y dedicadas al cultivo del almendro, también están incluidas en el proyecto y serán expropiadas para dejar paso a las instalaciones solares.
La oposición vecinal se hizo visible en la zona con pancartas contra el proyecto. Los afectados defendieron las energías renovables, pero rechazaron las expropiaciones y los megaproyectos que, a su juicio, destruyen el territorio y expulsan a quienes viven de la tierra.