Un balear de mediana edad y con problemas mentales ha propinado una brutal paliza a un trabajador social de la Cocina Económica de La Coruña de camino al trabajo causándole varias lesiones y provocando su ingreso en el hospital. El suceso, que no ha tenido apenas repercusión mediática, ha generado indignación entre vecinos y allegados, que denuncian un preocupante silencio en torno a un episodio de extrema violencia ocurrido en la ciudad herculina.
Según información a la que ha tenido acceso LA GACETA, el ataque se desencadenó después de que el agresor fuese expulsado del comedor social por su comportamiento. El trabajador le ofreció una alternativa y fue entonces cuando desató su ira contra él. Afortunadamente, varios chequeos en el centro hospitalario han confirmado que no ha sufrido ninguna rotura.
El balear reaccionó con insultos y amenazas, lo que obligó al personal de seguridad a desalojarlo del edificio. Sin embargo, lejos de desistir, decidió aguardar a que el empleado terminara su jornada laboral. Cuando éste abandonó las instalaciones por la calle Cordelería, fue interceptado por el individuo, que lo golpeó violentamente.
El herido tuvo que ser trasladado de urgencia al Complejo Hospitalario Universitario de La Coruña, Diecisiete días después, la víctima continúa sin poder reincorporarse a sus funciones debido a las secuelas del ataque aunque no sufre lesiones de extrema gravedad.
Tras ser detenido, el presunto agresor ha despertado preocupación entre los usuarios y compañeros de la Cocina Económica. Temen que pueda quedar en libertad en un corto plazo, lo que ha intensificado la sensación de inseguridad en el entorno de esta institución benéfica.
Fuentes cercanas aseguran que la ausencia de cobertura en prensa, radio y televisión responde a un intento de evitar que el incidente se vincule a un posible delito de odio. Mientras tanto, familiares, vecinos y trabajadores sociales reclaman más medidas de protección para quienes desempeñan su labor en centros asistenciales y exigen que hechos de esta gravedad no queden silenciados.