El comisario jubilado Segundo Martínez, considerado en ámbitos policiales como uno de los hombres de máxima confianza del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, intervino para frenar las consecuencias internas de un altercado en un local de alterne de Valladolid protagonizado hace años por el exdirector adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, José Ángel González Jiménez, según publica The Objective.
El episodio se remonta a la etapa en la que ambos coincidieron profesionalmente en Castilla y León, cuando González aún no había alcanzado la cúpula operativa del cuerpo. El incidente, ocurrido en un establecimiento de ocio nocturno de la capital vallisoletana, generó una situación que, de haber seguido los cauces disciplinarios ordinarios, podría haber afectado de forma directa a la trayectoria del entonces mando policial.
Fue Segundo Martínez, en aquel momento uno de los principales responsables territoriales del Cuerpo, quien medió para que el altercado no derivara en consecuencias administrativas. Esa intervención, añaden, resultó determinante para evitar un expediente que habría condicionado el ascenso posterior de González Jiménez dentro de la estructura policial.
Martínez ocupó la jefatura superior del Cuerpo en Castilla y León entre enero de 2002 y octubre de 2003. Tras la llegada de Zapatero a La Moncloa en 2004, fue designado jefe de seguridad del Palacio presidencial, responsabilidad que desempeñó durante las dos legislaturas del Ejecutivo socialista. Desde ese puesto, mantuvo una relación directa con el entorno del presidente y consolidó una posición de influencia en el ámbito de la seguridad institucional.
Por su parte, González Jiménez desarrolló buena parte de su carrera en Castilla y León. Dirigió la VII Unidad de Intervención Policial (UIP), con sede en Valladolid, y posteriormente fue comisario provincial de la ciudad entre 2005 y 2014. En 2018 fue nombrado director adjunto operativo por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, convirtiéndose en el máximo responsable operativo del Cuerpo.
El altercado se produjo en la etapa previa a su llegada a la cúpula policial. Según su relato, la mediación de Segundo Martínez no solo evitó consecuencias disciplinarias, sino que consolidó una relación de confianza entre ambos mandos que se prolongó durante años. «Fue quien paró el golpe», sostiene un mando conocedor de aquel episodio.
En paralelo, distintos interlocutores policiales atribuyen a Martínez un papel de influencia sobre la actual estructura de mando, incluso tras su jubilación. «Es quien bendice los nombramientos clave», afirma un comisario en activo. Según estas fuentes, el exjefe superior habría impulsado la propuesta de González Jiménez como DAO para garantizar que una persona de su máxima confianza ocupase la jefatura operativa del Cuerpo.
El esquema interno de circulación de investigaciones sensibles refuerza, a juicio de estos mandos, la relevancia de ese puesto. Los informes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) se elevan al comisario responsable y, posteriormente, al comisario general de Policía Judicial, antes de llegar a la Dirección Adjunta Operativa. «Es en ese último nivel donde se decide hasta dónde se llega», apuntan las fuentes.