La Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas (Frontex) alerta en su último informe anual de la posible infiltración de criminales entre los inmigrantes ilegales que están llegando en cayucos desde Argelia a la Península y al archipiélago balear.
Así, recoge que las mafias dedicadas al tráfico de personas han desarrollado «tácticas» para saltarse los controles de las autoridades en los países de origen y garantizar así que las pateras lleguen a su destino. Frontex señala que esta situación puede provocar que individuos con intenciones «potencialmente maliciosas» se mezclen con inmigrantes ilegales, entren en la Unión Europea sin ser detectados «y participen potencialmente en actividades delictivas».
La ruta argelina no sólo ha crecido en volumen, sino que ha diversificado su composición. Además de los tradicionales inmigrantes argelinos, que representan la mayoría de las llegadas, se observa un aumento significativo de subsaharianos, somalíes, sirios y hasta bangladesíes. Este cambio refleja la presión ejercida por las mafias, que aprovechan la falta de controles efectivos en las costas argelinas y la permisividad en España para operar con impunidad. Las denominadas «pateras-taxi», embarcaciones rápidas que realizan el trayecto desde Argelia en apenas seis horas, han multiplicado su presencia, especialmente en las islas de Ibiza y Formentera.
Desde la ruptura en junio de 2022 por parte de Argelia del acuerdo de amistad, buena vecindad y cooperación con España como consecuencia del «giro injustificable» efectuado por el Gobierno de Pedro Sánchez con respecto al Sáhara Occidental los flujos migratorios se han disparado hacia Baleares, un archipiélago que en lo que va de año está sufriendo una avalancha sin precedentes.
Han llegado casi 5.000 inmigrantes ilegales hasta la fecha, según el último balance al que ha accedido LA GACETA. El ritmo actual sugiere que el archipiélago puede cerrar el año con entre 12.000 y 14.000 inmigrantes ilegales, superando con creces los máximos anteriores.