Un inmigrante de origen guineano ha sido detenido en Pamplona por intentar raptar a una niña y abusar sexualmente de otra durante las fiestas de San Fermín. Los ataques, cometidos contra menores de 10 años, se produjeron en la misma noche, en dos zonas distintas de la ciudad. La gravedad de los hechos ha llevado a la jueza instructora a ordenar su ingreso inmediato en prisión provisional sin fianza.
El primero de los incidentes tuvo lugar en la feria del paseo del Runa, en el barrio de la Rochapea. Allí, el hombre se abalanzó sobre una niña tras bajarse de una atracción, la alzó en brazos y trató de llevársela por la fuerza. La menor, entre lágrimas, pedía auxilio mientras intentaba zafarse. Varias personas que presenciaron la escena intervinieron y lograron impedir que se la llevara. Posteriormente, un parte médico acreditó que la niña presentaba lesiones en la espalda fruto del forcejeo.
Poco después, el mismo individuo se acercó a otra niña en las inmediaciones del ascensor de Descalzos y, sin mediar palabra, le tocó los glúteos con claras intenciones sexuales. Ocurrió sobre las 22.40. En este caso también hubo testigos, además de la denuncia inmediata presentada por la madre de la víctima.
Ambas familias identificaron al agresor en el momento de su detención. Pese a que el acusado negó los hechos ante la magistrada, el cúmulo de testimonios y la coincidencia temporal y geográfica de los ataques no dejaron margen de duda. La titular del Juzgado de Instrucción número 3 le imputa agresión sexual a menor de edad, detención ilegal y lesiones.
Según recoge el auto judicial, el detenido no tiene domicilio conocido y afirma vivir en la calle. Aunque declaró tener empleo en Navarra, no aportó prueba alguna. La jueza ha justificado la prisión provisional por el riesgo de fuga, la peligrosidad del perfil y la alta probabilidad de reincidencia, especialmente por haber atacado a dos niñas distintas en apenas unas horas.
La decisión busca además proteger a otras posibles víctimas durante unas fiestas en las que miles de menores comparten espacio en la vía pública con adultos sin control ni seguimiento alguno. El caso ha generado indignación y alarma entre los pamploneses, especialmente por la sensación de impunidad de ciertos individuos que, a pesar de carecer de arraigo o antecedentes conocidos, circulan libremente por las calles.