Un inmigrante magrebí de tan sólo 17 años ha empujado por las escaleras a una mujer en una estación de metro de Montcada i Reixac con el objetivo de robarle el teléfono móvil y la cartera. El joven, que cuenta con numerosos antecedentes pese a su edad, ha quedado en libertad tras su detención.
El asalto tuvo lugar el pasado 6 de febrero, sobre las 10.40 de la mañana, en plena calle y a la vista de numerosos testigos. La víctima, de 31 años, subía las escaleras de acceso a la estación cuando fue sorprendida por la espalda por el menor, que iba encapuchado y actuó con una violencia extrema.
El intento de robo derivó rápidamente en una agresión. Según fuentes del caso, la mujer se resistió a entregar sus pertenencias, lo que provocó un forcejeo. En ese momento, el agresor la empujó escaleras abajo y comenzó a golpearla repetidamente en la cabeza y en la cara para doblegarla y poder huir con el botín.
Tras hacerse con el teléfono, el menor salió corriendo. Sin embargo, la víctima, pese a las heridas, decidió perseguirlo mientras pedía ayuda a gritos. Sus llamadas de auxilio alertaron a varios ciudadanos que presenciaron la escena y reaccionaron de inmediato.
Entre tres y cuatro personas lograron interceptar al joven en plena calle y lo retuvieron hasta la llegada de la Policía Local y de los Mossos d’Esquadra. Durante ese tiempo, el sospechoso mostró una gran agresividad, opuso resistencia física e incluso profirió amenazas de muerte contra quienes lo sujetaban.
La tensión continuó cuando llegaron los agentes. El menor mantuvo una actitud violenta, insultó a los policías y llegó a lanzar una zapatilla contra una de las agentes. Además, se negó a identificarse y no portaba documentación, por lo que fue trasladado a dependencias policiales para confirmar su identidad.
Finalmente fue arrestado como presunto autor de delitos de robo con violencia, lesiones y atentado contra la autoridad. Antes de ser llevado a comisaría tuvo que recibir atención médica por las heridas sufridas durante su reducción.
La mujer también precisó asistencia sanitaria. Presentaba contusiones en distintas partes del cuerpo, además de arañazos y golpes derivados de la caída y de la agresión. Gracias a la intervención de los vecinos, el teléfono móvil pudo ser recuperado.
El perfil del detenido ha generado inquietud entre los investigadores. Según fuentes policiales, el menor acumula al menos 18 antecedentes por hechos similares, principalmente robos violentos, y es conocido en la zona por este tipo de delitos.
Además, se encuentra bajo seguimiento de los servicios de protección de menores, que lo consideran un caso de alto riesgo. El joven reside de forma temporal en el municipio, muy cerca del lugar donde ocurrió el ataque.