«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Benkirane evocó igualmente episodios de resistencia contra el Protectorado francés

Un partido islamista marroquí reivindica Ceuta y Melilla y asegura que pertenecerán a Rabat

Abdelillah Benkirane. Redes Sociales.

El secretario general del Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), Abdelillah Benkirane, ha vuelto a agitar el discurso soberanista contra Ceuta y Melilla, al afirmar que ambas ciudades españolas en el norte de África «volverán» a la soberanía de Marruecos, aunque —según ha precisado— sin llamar a una confrontación militar con España.

Las declaraciones se produjeron durante un acto celebrado en la ciudad de Fez con motivo del 82º aniversario del Manifiesto de la Independencia, pocos meses después de que Benkirane retomara el liderazgo del PJD tras la debacle electoral sufrida por la formación islamista en septiembre. En su intervención, el dirigente sostuvo que los marroquíes «nunca han olvidado» Ceuta y Melilla y que su reivindicación forma parte de una «conciencia colectiva» que, a su juicio, exige «esfuerzos políticos y diplomáticos constantes».

Benkirane subrayó que esta posición no implica un llamamiento a la guerra, pero sí responde —según dijo— a una lógica «histórica y soberana» que considera «ilógico» que existan dos ciudades africanas fuera del control de Rabat en las inmediaciones de Tetuán y Nador. «Esta cuestión tendrá su momento, les guste o no», afirmó, según recogen medios marroquíes.

El líder islamista recurrió además a una lectura histórica del país para reforzar su discurso, asegurando que Marruecos ha sido durante siglos resistente a la dominación extranjera. En ese contexto, llegó a preguntarse por qué Napoleón Bonaparte no invadió Marruecos tras su llegada a Egipto en 1798, interpretándolo como una muestra del «prestigio» y la «posición» histórica del reino alauí.

Benkirane evocó igualmente episodios de resistencia contra el Protectorado francés, como el levantamiento de Fez tras la firma del acuerdo colonial, y defendió que Marruecos nunca fue un Estado centralizado al estilo moderno, sino una sociedad organizada en torno a comunidades con autogobierno que juraban lealtad al sultán.

Las palabras del dirigente del PJD vuelven a poner sobre la mesa una reivindicación recurrente del nacionalismo marroquí y reavivan un discurso que choca frontalmente con la soberanía española sobre Ceuta y Melilla, en un momento de especial sensibilidad en las relaciones entre Madrid y Rabat.

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