La concejal del PSOE en Santa Eulària des Riu, Marina Morales, ha reconocido públicamente que no tendría inconveniente en trasladar consignas políticas a sus alumnos en el aula, señalando directamente a PP y VOX como responsables del deterioro del catalán. Sus palabras, pronunciadas durante un pleno municipal, han abierto un nuevo frente sobre el uso ideológico de la educación en Baleares.
Morales intervino en el debate de una moción de Unidas Podemos que defendía una mayor imposición del catalán en los centros educativos de Ibiza y Formentera. En ese contexto, explicó cómo ya aborda contenidos históricos en clase y avanzó el enfoque que, según ella, adoptará en el futuro.
«Ahora le explico a mis alumnos que en el siglo XIII en nuestra isla se empezó a hablar catalán después de la conquista cristiana. Me temo que dentro de unos años tendremos que enseñar que, a partir del siglo XXI, empezó la pérdida de valor y de prestigio de la lengua catalana en las administraciones públicas a causa de los gobiernos del PP y VOX», afirmó.
La declaración sitúa el foco en el papel de la enseñanza como herramienta de transmisión ideológica, en un momento en el que el debate lingüístico vuelve a tensar la política balear. La moción discutida partía de un manifiesto de la Junta de Personal Docente No Universitario de Ibiza y Formentera, que defiende reforzar el uso del catalán como elemento de «cohesión social» en una isla donde cerca del 60% de la población es de fuera.
Desde VOX, la concejal Paula Salsoso denunció lo que calificó como «adoctrinamiento político» y criticó que se anteponga la «uniformidad lingüística» a la calidad educativa. «Se sustituye la pedagogía por activismo y por la imposición del catalán», señaló, al tiempo que defendió un modelo de bilingüismo que garantice la libertad de los alumnos.
Por su parte, la concejal de Educación, María Sol Ferrer, del PP, evitó entrar en el fondo del debate lingüístico y reclamó que el manifiesto se aborde en el Consejo Escolar Municipal. No obstante, cuestionó la actitud de los sindicatos impulsores del texto: «Son sindicatos que sólo tienen ansias de cambiar el mundo cuando el color político cambia», afirmó.
El episodio reabre el debate sobre los límites entre educación y política en las aulas y sobre el uso del sistema educativo como instrumento de confrontación ideológica en un territorio marcado por la presión lingüística y el crecimiento de población llegada de fuera.