Marshall Billingslea, ex subsecretario del Tesoro para la Financiación del Terrorismo de Estados Unidos, ha asegurado que la campaña de Gustavo Petro a la presidencia de Colombia en 2022 recibió dinero de origen ilícito. Durante una comparecencia ante el Senado estadounidense, el exfuncionario apuntó directamente al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela como la fuente de esos recursos, al afirmar que «dinero corrupto y sucio procedente de Caracas» habría sido canalizado para respaldar al entonces candidato izquierdista.
Según su testimonio, los fondos provenientes del entorno chavista no sólo habrían llegado a Colombia, sino también a otros países iberoamericanos con gobiernos o movimientos de orientación socialista. «Ese dinero de subversión está impulsando una red política que se extiende por toda la región, pero se agotará cuando la democracia sea restaurada en Venezuela», señaló Billingslea, en alusión a las presuntas irregularidades que mantendrían a Maduro en el poder tras los comicios de 2024.
Las afirmaciones del exsubsecretario han tenido un fuerte eco internacional y han reavivado el debate sobre la transparencia en la financiación de la campaña de Petro, actualmente bajo investigación de las autoridades electorales colombianas. Sin embargo, el mandatario niega cualquier irregularidad y rechaza los señalamientos que lo vinculan con Caracas.
En Estados Unidos, otros dirigentes políticos también se han pronunciado sobre el caso. Entre ellos, el senador Bernie Moreno, quien aseguró que existen indicios de que recursos del narcotráfico fueron utilizados para favorecer la victoria de Petro. El legislador incluso planteó la posibilidad de que el presidente colombiano y su entorno familiar sean incorporados a la denominada «Lista Clinton» (Clinton List of Specially Designated Nationals-SDN), gestionada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro.
«Lo que tenemos en Colombia es un presidente que llegó al poder con el apoyo de los carteles de la droga. Vamos a seguir indagando y aceleraremos esa investigación”, declaró Moreno en una entrevista con Fox News.
La «Lista Clinton», creada en los años noventa, constituye una de las principales herramientas de Washington contra el lavado de activos y el tráfico internacional de drogas. Su aplicación implica sanciones económicas y la prohibición de realizar transacciones en dólares con las personas o entidades designadas, lo que en la práctica supone un aislamiento financiero y comercial. Además, su inclusión suele tener consecuencias reputacionales severas para quienes figuran en ella.
Por su parte, el régimen de Nicolás Maduro continúa bajo estrecha vigilancia por parte de la justicia estadounidense. El Departamento de Estado acusa al líder venezolano de encabezar el denominado «Cartel de los Soles» y de colaborar con organizaciones criminales como las FARC. Las investigaciones, llevadas a cabo por el Distrito Sur de Nueva York, le atribuyen delitos de narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína, posesión de ametralladoras y otros cargos relacionados con el tráfico de drogas.
En respuesta, Washington mantiene sobre Maduro una recompensa de 50 millones de dólares por información que conduzca a su arresto y condena. Pese a ello, el presidente Gustavo Petro ha mantenido su respaldo al dirigente venezolano, al que continúa reconociendo como un aliado político y rechazando las medidas judiciales y diplomáticas impuestas por Estados Unidos.