La Casa Blanca, a través del grupo de trabajo antifraude liderado por el vicepresidente JD Vance, suspendió a 447 hospitales y 23 agencias de atención médica domiciliaria en Los Ángeles, California. Estas entidades, controladas por el gobierno del demócrata Gavin Newsom, estaban implicadas en un fraude estimado en más de 600 millones de dólares (507 millones de euros) en fondos de Medicaid.
La medida representa un duro golpe contra presuntas irregularidades en servicios de salud pública en áreas bajo control demócrata. Un portavoz de la oficina de Vance declaró que «donde haya fraude, el grupo de trabajo lo encontrará» y prometió no detenerse hasta recuperar cada dólar de los contribuyentes para los estadounidenses honestos.
Esta acción se inspira en investigaciones independientes, como la del periodista Nick Shirley sobre una red de fraude en Minneapolis liderada por estafadores somalíes, que ha impulsado revisiones similares en ciudades demócratas a nivel nacional. Algunos medios norteamericanos han ampliado estas indagaciones, enfocándose en programas de Medicaid.
La Administración Trump enfatizó que las suspensiones y ahorros solo aumentarán, con el grupo de trabajo siguiendo cada pista posible. «A todos los estafadores: buena suerte tratando de esconderse», advirtió un funcionario, tal y como ha reseñado La Derecha Diario.