«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Sería la fase final de una ofensiva contra el Cartel de los Soles

La Casa Blanca ya prepara ataques aéreos contra varios objetivos en Venezuela: «Maduro pronto descubrirá que no puede huir»

Donald Trump y Nicolás Maduro. Europa Press

La Administración Trump se prepara para atacar instalaciones militares dentro de Venezuela, en lo que sería la fase final de una ofensiva contra el Cartel de los Soles. Fuentes con acceso a información de inteligencia citadas por el Miami Herald y el Wall Street Journal advierten que los bombardeos podrían producirse «en cuestión de horas o días», como parte de una operación destinada a neutralizar el poder militar y financiero del régimen de Nicolás Maduro.

De acuerdo con estas filtraciones, el presidente Donald Trump ha ordenado el desplazamiento de destructores con misiles guiados clase Arleigh Burke hacia el sur del Caribe, frente a las costas venezolanas. El objetivo, según Washington, es «decapitar» la estructura del Cartel de los Soles y destruir las bases logísticas utilizadas para el tráfico de cocaína hacia Estados Unidos y Europa, estimado en más de 500 toneladas anuales.

Aunque los funcionarios consultados no confirmaron si Maduro sería un blanco directo, una fuente advirtió que «el cerco se está cerrando» y que el mandatario podría no tener escapatoria si algunos generales, como se sospecha, deciden entregarlo a las autoridades norteamericanas.

La ofensiva militar se enmarca en la designación del Cartel de los Soles y del grupo criminal Tren de Aragua como organizaciones terroristas y redes transnacionales de crimen organizado, una medida adoptada por Trump a comienzos de 2025. Desde entonces, Washington ha multiplicado su presencia militar en el Caribe y ha ofrecido recompensas sin precedentes: 50 millones de dólares por la captura de Maduro y 25 millones por la de sus principales aliados, entre ellos Diosdado Cabello y el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, ambos acusados de narcotráfico por la justicia estadounidense.

En los últimos meses, la escalada militar ha sido constante. En enero se conformó una Fuerza de Tarea Conjunta integrada por tres destructores con capacidad antisubmarina y antimisiles, además de un contingente de 4.500 soldados. En septiembre, el dispositivo se reforzó con diez cazas F-35B desplegados en la base aérea de Ceiba (Puerto Rico) y con drones MQ-9 Reaper operando desde el aeropuerto Rafael Hernández.

El 24 de octubre, el secretario de Defensa Pete Hegseth ordenó la incorporación del portaaviones USS Gerald R. Ford y su grupo de ataque —formado por el crucero USS Normandy y varios destructores, entre ellos el USS Thomas Hudner y el USS Roosevelt—. En total, más de 4.000 militares y 90 aeronaves conforman ahora el núcleo operativo del dispositivo, descrito por oficiales venezolanos retirados como «la antesala de una acción decisiva contra el régimen».

Hasta la fecha, las operaciones estadounidenses se han limitado a interceptar embarcaciones en el mar Caribe. Esos enfrentamientos, según reportes oficiales, han dejado al menos 61 presuntos narcotraficantes muertos frente a las costas de Venezuela. No obstante, altos mandos del Pentágono reconocen que la siguiente etapa implicará incursiones en territorio venezolano, ya que las rutas marítimas tradicionales del narcotráfico están siendo abandonadas para evitar los radares estadounidenses.

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