«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El Partido Republicano sostiene que pudo afectar al resultado electoral

La dirección de Facebook censuró el escándalo de Hunter Biden y el portátil para ganarse el favor de la administración Biden

Hunter Biden, hijo del presidente del Gobierno. Redes Sociales

Distintas empresas tecnológicas censuraron En octubre de 2020, antes de que surgieran las primeras informaciones sobre la computadora portátil de Hunter Biden, el FBI había alertado a las principales empresas tecnológicas estadounidenses sobre una posible operación de desinformación que se estaría llevando a cabo por «agentes rusos». El aviso, con detalles sorprendentemente similares al contenido de los archivos filtrados sobre Hunter Biden, provocó que ejecutivos de redes sociales, en especial de Facebook, aplicasen medidas de censura. Además, según reveló una investigación del Congreso, estas empresas habrían ajustado su respuesta pensando en complacer a una eventual administración de Biden-Harris.

El subcomité del Comité Judicial de la Cámara de Representantes, dirigido por el congresista republicano Jim Jordan, presentó estos detalles en un informe preliminar, apuntando a una posible injerencia del FBI en favor de la campaña de Joe Biden. Esta revelación llega mientras el expresidente Donald Trump lidera las encuestas para las elecciones de 2024, con el respaldo de aliados que exigen una reforma en el FBI, e incluso propuestas de medidas antimonopolio que controlen la influencia de plataformas como Facebook y Twitter.

Documentos internos de Facebook revelan que el mismo día de la primera publicación del The New York Post, el entonces vicepresidente de Asuntos Globales de la empresa, Nick Clegg, escribió al vicepresidente de Políticas Públicas, Joel Kaplan, sobre el posible impacto de esta historia en las relaciones futuras con una administración Biden. Los empleados de Facebook, según chats internos, descartaron la historia del The Post al considerarla «el contenido esperado de un hackeo y filtración», y discutieron cómo esa postura afectaría la percepción de la empresa ante la posible administración entrante.

Desde diciembre de 2019, el FBI ya había obtenido la computadora portátil de Hunter Biden tras ser entregada por John Paul Mac Isaac, un técnico en reparación de computadoras en Delaware que alegaba haber descubierto información relacionada con presunta corrupción internacional. The Post, que obtuvo una copia de los archivos más adelante, llevó a cabo una verificación que duró semanas antes de publicar la historia, aunque el FBI aparentemente no estaba al tanto del proceso de verificación del medio.

Los republicanos del Congreso señalan que el FBI no advirtió de forma adecuada a las redes sociales sobre la legitimidad de los documentos, permitiendo que se sugiriera, incluso por parte del candidato Joe Biden, que estos podían ser parte de una campaña de desinformación rusa. De hecho, 51 exfuncionarios de inteligencia apoyaron esta idea en público mientras el FBI guardaba silencio sobre la autenticidad del contenido y la fuente de los archivos, que ya habían sido autenticados.

A pesar de que los informes iniciales de The Post fueron corroborados por otros medios y utilizados por fiscales en varios juicios tras la victoria de Biden en 2020, el impacto de esta historia en el periodo electoral se vio diluido. Algunos republicanos sostienen que la censura de esta información en redes sociales, a la par de la sospecha generada por las insinuaciones de que era desinformación rusa, pudo haber afectado el resultado en algunos estados clave.

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