Cuando Donald Trump anunció su intención de intervenir con tropas federales en varias ciudades asoladas por el crimen, como la propia capital, Washington, los demócratas se llevaron las manos a la cabeza y acusaron a Trump de militarismo populista, porque las estadísticas de criminalidad no justificaban semejante medida. Y quizá sería cierto, si esas estadísticas no hubieran estado descaradamente manipuladas.
Muchos observadores, y cualquiera que haya experimentado de primera mano la falta de seguridad en las calles de la capital, llevan años desconfiando de los datos oficiales, pero su manipulación no se hizo pública hasta que Donald Trump implementó medidas enérgicas contra la delincuencia en Washington D. C., desplegando a la Guardia Nacional en la ciudad, lo que provocó una disminución inmediata de las denuncias de violencia.
Los funcionarios de policía de Washington D. C. afirmaron que no había problemas de delincuencia, presumiendo de un mínimo en asesinatos y agresiones en los últimos treinta años. Esta afirmación ahora está en disputa tras el informe de la Comisión de Supervisión de la Cámara de Representantes.
El informe, basado en pruebas y testimonios recopilados durante los últimos meses, alega que la jefa de Policía de Washington, Pamela Smith, presionó a los agentes para manipular los datos sobre delincuencia. El comité publicó el informe el domingo, menos de una semana después de que Smith anunciara su renuncia.
El testimonio de los comisarios de Policía reveló que Smith priorizó la reducción de las cifras de delincuencia reportadas públicamente sobre la reducción de la delincuencia real, ejerciendo una intensa presión sobre los comisarios de distrito para que presentaran estadísticas bajas de delincuencia por todos los medios.
Los comisarios también testificaron que Smith les instó a rebajar la calificación de los delitos denunciados a cargos menos, que no aparecen en la estadística pública y exigió que su oficina revisara ciertos delitos, acciones que en conjunto equivalieron a manipular datos sobre delitos para presentar la ilusión de una menor delincuencia en el distrito.
Smith llegó a sancionar y destituir a agentes por dar cifras precisas de delitos y fomentó una cultura tóxica de terror y represalias. Por último, los comisarios confirmaron que el aumento de las fuerzas policiales federales del presidente Trump en DC ha sido eficaz para reducir el crimen.