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A MESES DE LAS ELECCIONES DE MEDIO MANDATO

La mujer de Joe Biden trata de ‘recuperar’ a los hispanos comparándolos con ‘tacos’

Jill Biden. Europa Press

Los hispanos de Estados Unidos están escapando en masa de la «plantación» demócrata, como ya hemos informado en estas mismas páginas, pero la reacción aterrada del partido en el poder aún puede acelerar esta marcha. Caso del día, el último discurso de la Primera Dama, Jill Biden.

Los anglos lo llaman «pandering», que en español de España podríamos traducir libremente por «hacer la pelota», pelotillear a una persona o, como en este caso, un «colectivo», para obtener sus votos. Y a menudo la condescendencia es tan transparente y humillante que resulta peor el remedio que la enfermedad.

Como todo el mundo sabe, la izquierda «woke» es una coalición de tribus incompatibles que solo se mantienen unidas por el odio al grupo dominante. Es el caso del Partido Demócrata, que con una economía deshecha, un prestigio nacional por los suelos y un presidente descaradamente senil, ve con terror, a tiro de piedra de las «midterms», cómo se les están escapando los votantes de uno de los grupos más numerosos y leales: los hispanos. O, como les llaman y odian que les llamen, «Latinxs».

La señora Biden hizo su patético discurso en la conferencia de tres días Unidos US, con el lema (en español) «Siempre Adelante». Biden, que no ha debido tener interés en practicar la pronunciación del español con su jardinero, no solo destrozó las palabras ocasionales en el idioma de Cervantes con que salpicó su discurso, sino que hizo gala de un buen número de estereotipos para atraerse a Pedro, a Lupe y a José.

«Raúl ayudó a construir esta organización con el entendimiento de que la diversidad de esta comunidad, tan distinta como las bóguidas (sic) del Bronx, tan hermosa como las flores de Miami y tan única como los tacos de desayuno aquí en San Antonio, es su fortaleza», dijo la Primera Dama, refiriéndose a Raúl Yzaguirre, quien recibió la Medalla Presidencial de la Libertad el jueves. No hay forma fiel, en realidad, de transcribir la palabra pronunciada por Jill con la que quiso referirse a las «bodegas» neoyorquinas, que vienen a ser colmados o pequeños supermercados, pero el resultado hizo las delicias de las redes sociales.

«Una vez más, la doctora Jill Biden destroza el idioma español para promover el pelotilleo a un electorado cautivo (la organización FKA National Council of La Raza)», tuiteó Jorge Bonilla, director del Centro de Recursos para los Medios. «Por la presente bendigo a sus seguidores con la interpretación de ‘bodega’ por la Dr. Jill».

En un par de tuits de los que se hace eco Breibart News, Janet Murguía, candidata republicana para el Distrito 28 de Texas, con una alta proporción de hispanos, agradeció a Biden «por aclarar que los demócratas que los hispanos son ‘únicos’ como los tacos». «Gracias, Dr. Jill Biden, por aclararnos que los demócratas piensan que los hispanos somos tan ‘únicos’ como los tacos. Sin embargo, creo que se confunde. A los texanos nos encantan nuestras bodegas. Las ‘bowguhdahs’ deben ser los sitios donde la mascota Latinx de Joe, Henry Cuellar, hace sus compras”.

Termino, si se me permite, con una nota personal, lamentando conocer por boca de la Primera Dama que mi identidad hispana, tan serenamente desplegada durante toda una vida, queda ahora en duda: en mi vida he desayunado tacos.

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