Un bar de vinos en el centro de Viena fue vandalizado la noche del martes pocas horas después de que un grupo vinculado a Antifa instara a sus seguidores a «molestar y acosar» a su propietario por supuestos vínculos con activistas de derechas.
El local, llamado Vino, apareció el miércoles por la mañana con paredes, muebles y decoración cubiertos de pintura, según confirmaron fuentes policiales. El personal se encontró con una escena «perturbadora«, mientras las autoridades investigan si el ataque tuvo motivaciones políticas.
El incidente se produjo tras una publicación en la cuenta de Instagram del grupo «Group for Organized Antifascism Vienna» (gfoa_w), donde los militantes llamaban a «protestar» en Vino y en otros bares que —según ellos— eran frecuentados por «activistas de derecha», o «Nazis», en sus palabras. El mensaje señalaba directamente al empresario Heinz Pollischansky, animando a los seguidores a enviarle reseñas negativas, correos insultantes y reservas falsas.
Aunque la Policía de Viena aún no ha confirmado la motivación política, la coincidencia temporal ha generado indignación entre comerciantes y vecinos del distrito. «Es evidente que fue un ataque coordinado después de esa llamada al odio», señaló un portavoz del gremio de hostelería.
El caso reabre el debate sobre la impunidad del extremismo de izquierda en Austria. En septiembre, la ministra de Justicia, Anna Sporrer, del Partido Socialdemócrata, rechazó actuar contra Antifa, alegando que «no la conoce como organización» y que «no existe base legal para su prohibición», pese a los múltiples episodios violentos atribuidos al movimiento en los últimos meses.
Mientras tanto, la Policía evalúa si se deben tomar medidas de seguridad adicionales en los demás locales mencionados en la publicación. Por ahora, el bar Vino permanece cerrado mientras se cuantifican los daños, que podrían ascender a varios miles de euros.
El ataque se suma a una ola de agresiones y sabotajes cometidos por grupos radicales de izquierda en Alemania y Austria, dirigidos contra negocios, políticos y periodistas identificados como conservadores o soberanistas.