Un séptimo candidato electoral de AfD por Renania del Norte-Westfalia ha fallecido, alimentando las teorías que circulan en internet sobre la sucesión de muertes en las filas del partido. Se trata de Hans-Joachim Kind, aspirante por la circunscripción de Kremenhöll, quien murió a los 80 años tras una larga enfermedad. El diario Welt informó del deceso el miércoles por la tarde, subrayando que se trató de un fallecimiento por causas naturales.
Las autoridades policiales insisten en que no existe ningún rastro de violencia en ninguno de los siete casos registrados hasta el momento. La propia dirección regional de AfD, a través de su vicepresidente Kay Gottschalk, reiteró que «no hay pruebas de asesinato ni nada parecido» y recordó que varios de los candidatos fallecidos padecían enfermedades previas.
No obstante, el cúmulo de muertes ha generado inquietud interna. Después de conocerse el cuarto deceso, la copresidenta de la formación, Alice Weidel, llegó a difundir en redes sociales que una serie de defunciones de esta magnitud resultaba «estadísticamente casi imposible».
Gottschalk, aun tratando de frenar la especulación, ha admitido que «por supuesto, investigaremos estos casos con la sensibilidad y el cuidado necesarios». Sin embargo, el debate público ha seguido creciendo. La periodista del medio globalista Politico, Pauline von Pezold ha acusado directamente a la AfD de sembrar dudas sobre el sistema político y de provocar que «sus votantes pierdan la fe en nuestra democracia».
El escritor Rod Dreher también ha abordado la polémica en un artículo, recordando que «es de esperar que la inusual y estadísticamente improbable muerte de cuatro políticos de un partido que el gobierno alemán estudia ilegalizar no sea más que una coincidencia». Y ha añadido que la alternativa a esa explicación resulta demasiado perturbadora como para considerarla en serio.
Así, entre advertencias de casualidad médica y sospechas de complot, las muertes de candidatos de AfD se han convertido en un foco de controversia política y mediática que continúa polarizando a la opinión pública alemana.