La guerra que Rusia mantiene contra Ucrania ha alterado por completo el equilibrio de seguridad en Europa y ha provocado que el servicio militar, la tradicional mili, gane respaldo en Austria, cuente con incentivos económicos como los 2.000 euros mensuales de Bélgica o incluso se plantee como obligatorio para los jóvenes de Alemania.
El miércoles, el presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, ensalzó a la Bundeswehr durante el 70 aniversario de su creación y la definió como «el Ejército de nuestra democracia». Sus palabras coincidieron con el intenso debate nacional sobre la reactivación de un modelo de servicio militar con componentes obligatorios.
El presidente alemán alertó de que «nuestros países ya son ahora objetivo de la guerra híbrida de Putin». Según explicó, Rusia presiona a la OTAN «en muchos frentes» y examina la determinación del bloque occidental. Por ello reclamó asumir esta etapa «como un reto» y reforzar la fortaleza militar de Alemania «para no tener que hacer la guerra».
Steinmeier adelantó que Berlín necesita más soldados y vinculó esta necesidad con la reforma legal que debate el Parlamento, donde se plantean medidas para aumentar la atracción del servicio militar e incluso acudir a un reclutamiento obligatorio si no se cubre el cupo de voluntarios. Para el jefe del Estado, lo más justo sería instaurar «un periodo obligatorio para todos», extensible tanto al Ejército como a servicios sociales.
Por su parte, en Bélgica, el pasado 7 de noviembre, el ministro de Defensa, Theo Francken, confirmó el envío de 149.000 cartas dirigidas a jóvenes de 17 años para animarlos a unirse a las fuerzas armadas y a participar en un año de servicio militar voluntario.
El plan, presentado en febrero, responde a la urgente necesidad de incorporar personal al Ministerio de Defensa. Francken recordó que «está llegando mucho equipo nuevo» y que se requiere personal formado, además del compromiso del país de elevar el gasto en defensa hasta el 2% del PIB.
El programa arrancará en septiembre de 2026 con 500 jóvenes de entre 18 y 25 años que recibirán un salario neto de 2.000 euros mensuales. El objetivo es elevar las plazas hasta 1.000 en 2027 y seguir ampliando progresivamente hasta un máximo de 7.000. Los reclutas asumirán tareas de vigilancia en las ramas naval, aérea y terrestre.
Y en Polonia, el ministro de Defensa, Władysław Kosiniak-Kamysz, presentó el 6 de noviembre en Varsovia el programa «En Guardia», un plan de entrenamiento voluntario que pretende formar el año próximo a 400.000 ciudadanos dentro de una estrategia de «capacitación universal para la Defensa».
El Ministerio explicó que el plan, estructurado en varios módulos, busca capacitar voluntarios, reservistas y aspirantes a militares profesionales. Además, incorpora una iniciativa educativa para estudiantes de primaria y secundaria bajo el nombre Educación con el Ejército.
El programa no sólo impartirá instrucción militar básica. También ofrecerá a los menores conocimientos para situaciones de guerra: «Acciones de resistencia, cómo comportarse, cómo interpretar alarmas y cómo buscar lugares seguros».
Desde el 22 de noviembre, cualquier ciudadano puede inscribirse a través de la aplicación estatal mObywatel y será citado después en alguno de los 132 centros gestionados por las Fuerzas de Defensa Territorial o el Comando Operacional. Aunque Polonia mantiene formalmente la obligación del servicio militar a los 19 años, su aplicación permanece suspendida.
En paralelo, Austria ha experimentado un notable aumento del apoyo al servicio militar obligatorio. Una encuesta del Ministerio de Defensa austríaco situó el respaldo en el 73% en plena tensión entre Occidente y Rusia. El sondeo, realizado entre agosto y octubre a 1.500 personas, supera con creces el 60% que en 2013 votó mantener la mili de seis meses en un referendo.
La ministra de Defensa, la conservadora Klaudia Tanner, interpretó estos datos como «una clara confirmación del camino que Austria ha seguido desde 2013». Sólo un 10% de los encuestados rechazó «completamente» el servicio militar, mientras que un 14% manifestó una oposición parcial.
En Austria, los hombres mayores de 18 años cumplen seis meses de formación obligatoria o pueden optar por una prestación social alternativa de nueve meses.
Actualmente, nueve países de la Unión Europea mantienen este modelo de servicio: Austria, Chipre, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Grecia, Letonia, Lituania y Suecia. Croacia y ahora Alemania estudian reinstaurarlo o reforzarlo.