Bélgica dará un paso inédito en su política de seguridad: desplegará soldados en las calles de Bruselas antes de que termine el año para contener la escalada de violencia asociada al narcotráfico y al crimen organizado. El ministro del Interior, Bernard Quintin, confirmó que las patrullas militares acompañarán a la Policía en estaciones y puntos críticos de la capital, donde los tiroteos y ataques con explosivos se han vuelto cada vez más frecuentes.
Quintin aseguró en la televisión pública RTBF que la medida «no es simbólica», sino una respuesta directa a una situación que ha superado la capacidad de control policial. Las patrullas en estaciones se duplicarán y los militares participarán en «patrullas mixtas», aunque con poderes limitados hasta que entre en vigor un nuevo marco legal previsto para 2026. De momento, los soldados no podrán realizar registros ni cacheos, funciones reservadas a los agentes.
El despliegue llega tras semanas de bloqueo político. Parte del Gobierno exigía que los militares sólo salieran a la calle con plenas competencias operativas, mientras otros defendían la urgencia de actuar ante el deterioro acelerado de la seguridad pública. El acuerdo final adelanta el despliegue, aunque con restricciones temporales.
La ola de violencia que sacude Bruselas está estrechamente vinculada a redes de tráfico de drogas que se nutren de entornos migratorios y operan desde los grandes puertos y centros logísticos del país. Bélgica se ha convertido en una de las principales puertas de entrada de cocaína en Europa, especialmente a través de Amberes. El resultado: granadas, tiroteos y atentados que ya forman parte del paisaje delictivo. Este año se han registrado alrededor de 80 tiroteos, la mayoría relacionados con disputas entre bandas.
El clima de inseguridad se agravó aún más esta semana, cuando las autoridades detuvieron a ocho presuntos miembros del crimen organizado albanés por planear el asesinato del fiscal jefe de Bruselas, Julien Moinil. El propio Moinil ha advertido de que, hoy, «cualquiera puede ser alcanzado por una bala perdida» en la capital europea.