A partir del 1 de enero de 2026, el estado de Berlín comenzará a pagar 1,2 millones de euros al mes por el alquiler de un edificio de oficinas vacío en Hasenheide para reconvertirlo en un nuevo centro de acogida para refugiados. El inmueble, de 35.800 metros cuadrados, acogerá hasta 1.000 personas, según los planes del Senado berlinés.
La alcaldesa del distrito, Clara Herrmann, ha admitido la «tensión social» en el barrio por la alta concentración de inmigrantes ilegales y refugiados. En la zona ya viven unas 3.000 personas, muchas en condiciones precarias, y la llegada de más supondrá «un desafío».
Las críticas desde la sociedad civil no se han hecho esperar. La llamada Alianza de Bienvenida Hasenheide ha acusado a la Administración de imponer un plan sin escuchar a los vecinos ni contar con su participación.
El presupuesto total para las obras y el alquiler ya comprometido es considerable: 1,2 millones de euros al mes sólo por el arrendamiento, incluyendo las obras de renovación, cuya finalización está prevista para finales de 2026. La apertura del centro no se espera antes de principios de 2027. Según el plan oficial, el edificio contará con aulas para 170 niños, clases de «bienvenida», salas multiusos y una gran cafetería.
Mientras tanto, los vecinos siguen mostrando su rechazo al macroalbergue. El proyecto ya provocó manifestaciones hace meses. Residentes locales han denunciado g su preocupación por la inseguridad que, temen, se agravará con la llegada de más jóvenes. «Ya tenemos suficiente delincuencia aquí», ha sentenciado una vecina a Berliner Zeitung.