La Comisión Europea ha reconocido este lunes que las negociaciones para cerrar un acuerdo de libre comercio con Australia se encuentran en su fase «más sensible», aunque ha evitado ofrecer detalles concretos sobre el contenido de las conversaciones mantenidas la pasada semana en Bruselas.
«No hacemos comentarios sobre negociaciones en marcha, especialmente cuando estamos en la fase más sensible», afirmó el portavoz comunitario de Comercio, Olof Gill, en rueda de prensa. Más allá de admitir que existen «progresos», el Ejecutivo comunitario se negó a precisar en qué consisten ni cuándo podría celebrarse una nueva ronda política.
El tratado con Australia forma parte de la estrategia de Bruselas para acelerar pactos comerciales tras el acuerdo con Mercosur y el principio de entendimiento alcanzado con India. La Comisión defiende estos movimientos como una forma de reforzar los vínculos con «socios fiables» ante las tensiones con Estados Unidos y China.
El pasado viernes, el comisario de Comercio, Maroš Šefčovič, se reunió con el ministro australiano de Comercio y Turismo, Don Farrell, en un encuentro descrito por ambas partes como «constructivo y positivo». Según el comunicado conjunto, se lograron «buenos avances» para reducir diferencias en un «pequeño número de asuntos pendientes», sin especificar cuáles.
El acuerdo, cuya negociación comenzó en 2018, ya descarriló en 2023 debido a las exigencias de Canberra de obtener un mayor acceso al mercado europeo para sus exportaciones agroalimentarias, especialmente carne de vacuno, ovino y azúcar.
Ese punto continúa siendo el núcleo del conflicto. Australia es uno de los grandes productores mundiales de carne, mientras que el sector agrícola europeo denuncia que abrir más el mercado comunitario a productos procedentes de terceros países —con estándares distintos y menores costes regulatorios— supone un golpe directo a la competitividad del campo europeo.
El silencio de Bruselas sobre el contenido concreto de esta «fase sensible» alimenta las inquietudes de agricultores y ganaderos, que ya han advertido del efecto acumulativo de acuerdos como el de Mercosur y temen una nueva ampliación de cuotas para carne importada.