Bruselas prohibirá los patinetes eléctricos compartidos a partir de enero de 2027 después de que estos vehículos se hayan convertido en un medio habitual de desplazamiento y huida para grupos vinculados al narcotráfico.
La capital belga no renovará las licencias de Bolt y Dott, las dos últimas compañías que todavía operan este servicio en la ciudad. Cuando expiren sus permisos, los patinetes dejarán de estar disponibles para alquilar en la vía pública, según informa Libre Mercado.
La decisión responde tanto al aumento de los accidentes como a la creciente utilización de estos vehículos por parte del crimen organizado en una ciudad golpeada por los enfrentamientos entre bandas y el tráfico de drogas.
Según las autoridades regionales, los patinetes de alquiler estuvieron presentes en 25 tiroteos registrados durante 2025. La Fiscalía belga había alertado en repetidas ocasiones de que algunos delincuentes los empleaban para aproximarse a sus objetivos o escapar rápidamente después de cometer un ataque.
Una herramienta al servicio del narcotráfico
Los patinetes compartidos ofrecen características especialmente útiles para las redes criminales: pueden alquilarse en pocos segundos, permiten atravesar zonas congestionadas y resultan más difíciles de rastrear que un automóvil particular. Su pequeño tamaño facilita además la circulación por calles estrechas, aceras y espacios peatonales, lo que complica las persecuciones policiales.
Las autoridades han vinculado su utilización con el incremento de los tiroteos relacionados con el control del mercado de la droga en distintos barrios de Bruselas. La capital de la Unión Europea atraviesa desde hace años una grave crisis de seguridad marcada por el narcotráfico, los ajustes de cuentas y la presencia de bandas armadas.
El uso de patinetes en episodios violentos se ha convertido así en uno de los argumentos decisivos para poner fin a un servicio que comenzó presentándose como una alternativa moderna y ecológica de movilidad.
Casi 700 heridos en un solo año
La criminalidad no es el único motivo de la prohibición. Durante 2025, un total de 666 personas resultaron heridas en accidentes relacionados con patinetes eléctricos, un 26% más que el año anterior. Las autoridades también han recibido numerosas quejas por el abandono de vehículos en aceras, pasos y zonas peatonales.
Esta ocupación desordenada del espacio público afecta especialmente a las personas mayores, quienes utilizan sillas de ruedas y los ciudadanos con problemas de movilidad o visión. Pese a las regulaciones introducidas durante los últimos años, el Gobierno regional considera que las empresas no han logrado resolver la siniestralidad, el estacionamiento irregular ni los problemas de seguridad.
Bruselas se suma a Madrid y París
La retirada de los patinetes compartidos sitúa a Bruselas en la misma dirección que otras capitales europeas. Madrid eliminó las licencias de las empresas operadoras tras constatar incumplimientos en materia de seguridad y estacionamiento, mientras París prohibió el servicio después de una consulta ciudadana. Praga también ha adoptado restricciones frente a los problemas generados por estos vehículos.
En Bruselas, los servicios de bicicletas y bicicletas eléctricas compartidas seguirán funcionando, ya que las autoridades consideran que presentan un menor impacto sobre la seguridad y el espacio público.