«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
La guía sostiene que «el racismo es prejuicio racial más poder»

Colegios en Reino Unido enseñan que los negros no pueden ser «racistas» con los blancos porque no tienen «poder cultural»

Foto de archivo de niños en un colegio británico. Europa Press.

Varios colegios de Sheffield, en Reino Unido, han adoptado materiales educativos que enseñan a los alumnos que las personas negras no pueden ser «racistas» hacia sus compañeros blancos, ya que —según esa doctrina— el racismo sólo puede ser ejercido por quienes poseen «poder cultural», según informa Daily Mail.

Los planes de clase forman parte de un programa presentado como una iniciativa para combatir los prejuicios, pero su contenido ha provocado una fuerte polémica política por introducir en las aulas conceptos propios de la ideología racial progresista. Según la documentación, el término «racistas» no debe utilizarse para describir comportamientos de alumnos negros hacia alumnos blancos, aunque puedan ser prejuiciosos o inaceptables.

La guía sostiene que «el racismo es prejuicio racial más poder» y afirma que, en Reino Unido, son los blancos quienes ostentan ese poder cultural. En consecuencia, un comportamiento hostil de un alumno negro hacia uno blanco podría ser calificado como prejuicio racial, pero no como racismo.

El material no se limita a estudiantes adolescentes. Otros planes de clase, dirigidos a niños de entre siete y once años, enseñan que las personas blancas en Gran Bretaña son probablemente privilegiadas por el color de su piel y que tienen una «responsabilidad» particular en la reducción del racismo.

En una de las actividades sobre cómo ser «antirracista» en las acciones, se dedica parte de la sesión a trabajar la empatía y el concepto de «privilegio». El documento afirma que las personas blancas son menos propensas a sufrir conductas racistas, discriminación, sesgos o abusos verbales y físicos, y que por ello deben vigilar su lenguaje, corregir su comportamiento, cuestionar el de sus amigos, denunciar incidentes y apoyar a quienes hayan sufrido discriminación.

Los materiales han sido elaborados por una alianza educativa liderada por Notre Dame High School, centro designado por el Gobierno británico como escuela nacional de enseñanza para liderar formación y desarrollo profesional de docentes y directivos escolares. Sus autores sostienen que la unidad no pretende resolver por sí sola el racismo sistémico, pero sí ofrecer un primer paso para colegios con fuertes valores de «justicia social».

La polémica se agrava por otros contenidos dirigidos a alumnos de entre 14 y 16 años, en los que se abordan raza y justicia penal. Uno de los documentos afirma que las personas negras tienen muchas más probabilidades de ser paradas y registradas por la Policía y de acabar en prisión por delitos relacionados con drogas, y plantea preguntas que sugieren que estos datos son consecuencia del racismo.

La secretaria de Educación en la sombra, Laura Trott, ha denunciado que resulta «profundamente alarmante» que niños de tan sólo siete años sean expuestos a políticas identitarias divisivas bajo la etiqueta de educación antirracista. A su juicio, estos materiales presentan conceptos discutidos como el «privilegio blanco» como verdades incuestionables y empujan a los alumnos a verse ante todo a través de la raza.

Trott advirtió de que etiquetar a los niños racialmente y enseñarles a fijarse en lo que los separa sólo servirá para fomentar el resentimiento y profundizar la división. «El adoctrinamiento político de este tipo debe ser expulsado de nuestras escuelas», afirmó.

También Neil O’Brien, ministro conservador en la sombra para renovación política y desarrollo, calificó el programa de «adoctrinamiento político» y aseguró que su partido hará cumplir la ley para acabar con este tipo de materiales en las aulas.

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