«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Los tomates importados desde Egipto también fueron rechazados por contener chlorpyrifos

Egipto lidera las alertas alimentarias de la UE tras detectarse cinco sustancias prohibidas en frutas y hortalizas

Frutas y verduras en Murcia. Europa Press.

Egipto se ha situado en el centro de las alertas alimentarias de la Unión Europea tras detectarse en mayo la presencia de hasta cinco sustancias distintas en frutas y hortalizas destinadas al mercado comunitario, según recoge El Debate.

Los avisos figuran en el Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos —RASFF— de la Comisión Europea, que sólo durante el mes de mayo notificó ocho intercepciones en frontera de productos hortofrutícolas procedentes de Egipto.

Las sustancias detectadas fueron dimetoato, oxamyl, clothianidin, chlorpyrifos e imidacloprid, residuos que hicieron saltar las alarmas comunitarias al aparecer en producciones egipcias que tenían como destino los lineales europeos.

La organización agraria Asaja ha denunciado los «sistemáticos y alarmantes incumplimientos de Egipto y otros países terceros en materia de seguridad alimentaria» y ha reclamado a la Unión Europea que refuerce los controles tanto en origen como en los puntos de entrada al mercado comunitario.

Los agricultores advierten de que la entrada de productos cultivados bajo normas menos exigentes genera una competencia desleal frente al campo europeo. Mientras a los productores comunitarios se les imponen estrictos estándares sanitarios, ambientales y laborales, Bruselas permite la llegada de frutas y hortalizas procedentes de terceros países que no soportan las mismas cargas regulatorias.

El resultado, denuncian, es doblemente perjudicial: por un lado, se pone en riesgo la salud de los consumidores europeos; por otro, se hunde la rentabilidad de los agricultores de la UE, obligados a competir con productos más baratos elaborados bajo condiciones que no serían aceptadas dentro del territorio comunitario.

Egipto encabezó en mayo las alertas alimentarias registradas en el sistema RASFF. Entre las notificaciones figuran dos rechazos de naranjas egipcias en Países Bajos por presencia de dimetoato y oxamyl.

También se registró un rechazo en frontera en Chipre de limones procedentes de Egipto por residuos de clothianidin, así como otro rechazo de limones por presencia de chlorpyrifos.

Italia emitió además una notificación de información para atención tras detectar en melocotones egipcios residuos de chlorpyrifos, clothianidin, imidacloprid y dimetoato. Los tomates importados desde Egipto también fueron rechazados por contener chlorpyrifos.

Para los agricultores, no se trata sólo de un problema comercial, sino de soberanía alimentaria. Si la UE exige a sus productores cumplir normas cada vez más estrictas, no puede permitir que terceros países entren en el mercado europeo con productos que incumplen los estándares sanitarios o se benefician de costes regulatorios inferiores.

Las alertas detectadas en mayo refuerzan esa denuncia. Egipto, uno de los países extracomunitarios con mayor peso en las importaciones de frutas y hortalizas de la UE, vuelve a quedar señalado por incumplimientos que los agrarios consideran inadmisibles.

Asaja reclama que Bruselas deje de mirar hacia otro lado y actúe con firmeza: más inspecciones, controles efectivos en frontera y reciprocidad real para que cualquier producto que entre en Europa cumpla las mismas reglas que se imponen al agricultor europeo.

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