La inmigración está desbordando el sistema educativo alemán. Un informe recién publicado, el Maltese Migration Report 2025, alerta de que el 74% de los jóvenes que abandonan la escuela en Alemania tienen origen inmigrante. Una cifra que ilustra el fracaso de las políticas de integración y que confirma el deterioro de la enseñanza en el país.
El estudio, elaborado por el Walter Eucken Institute bajo la dirección del economista Lars Feld, fue entregado al diario Welt y pretende abordar la crisis migratoria «con hechos en lugar de sentimientos». Los datos son demoledores: más del 30% de los alumnos en Alemania tienen antecedentes migratorios, y entre ellos el abandono escolar y la falta de cualificación profesional se multiplican.
El informe detalla que la mitad de quienes carecen de formación profesional provienen de familias inmigrantes, y que su rendimiento académico es claramente inferior en matemáticas y ciencias respecto a los alumnos nativos. «Si no se aborda este problema educativo y social, Alemania estará ignorando un potencial enorme y condenando a una generación entera al fracaso», advirtió Feld en declaraciones a Bild.
Sebastian Schilgen, director gerente de Malteser Werke, añadió que «quienes permanecen en Alemania sin título escolar o profesional son en su mayoría de origen inmigrante. Esto no se puede seguir ignorando».
El informe señala dos causas fundamentales: las carencias lingüísticas y los fallos en la educación infantil. El 13% de los niños en guarderías no habla alemán en casa y, entre los tres y los seis años, sólo el 77% de los hijos de inmigrantes acude a centros de educación temprana, frente al 99% de los niños alemanes sin antecedentes migratorios.
Esta falta de base repercute en todo su recorrido educativo y deriva en mayores tasas de fracaso escolar, desempleo y exclusión social. El colapso no es sólo académico. El estudio recuerda que en los colegios con más alumnado inmigrante se registran los mayores niveles de caos, falta de respeto, insultos y agresiones a profesores y alumnos. Los datos son contundentes: el 40% de los sospechosos de delitos violentos en las escuelas alemanas son extranjeros. Y esa cifra ni siquiera incluye a los alumnos con nacionalidad alemana pero con raíces extranjeras, que no aparecen diferenciados en las estadísticas oficiales.