Después de años de intensas negociaciones, el presidente del estado alemán de Baviera, Markus Söder (CSU), ha anunciado un nuevo impuesto denominado «centavo de agua», con el objetivo de proteger y gestionar mejor los recursos hídricos del estado. La nueva normativa establece que quienes extraigan o utilicen agua subterránea en Baviera deberán pagar una tasa de diez céntimos por metro cúbico, con ciertas excepciones que incluyen a empresas específicas y usos particulares del agua.
Este impuesto afectará a todos los proveedores de agua, asociaciones, usuarios de pozos privados, así como a industrias y empresas que superen un consumo anual de 5.000 metros cúbicos. Según estimaciones gubernamentales, el impacto económico para los hogares particulares será moderado, con un aumento aproximado de cinco euros anuales en la factura de agua.
En este contexto, los fondos recaudados, que se estiman en unos 80 millones de euros anuales, se destinarán exclusivamente a la protección y mejora de la calidad del agua, así como a la promoción de prácticas de riego sostenible. Asimismo, para asegurar el suministro público, la ley priorizará las tomas de agua subterránea para el abastecimiento de agua potable sobre otros usos.