El Parlamento de Austria ha prohibido oficialmente el uso del lenguaje inclusivo en todos sus documentos administrativos y comunicaciones internas. La medida, impulsada por su presidente Walter Rosenkranz, miembro destacado del Partido de la Libertad de Austria (FPÖ), entra en vigor de forma inmediata y restablece la ortografía tradicional como norma obligatoria en la Cámara baja.
La decisión supone la eliminación de asteriscos, barras, puntos medios, mayúsculas internas o dos puntos —signos usados en alemán para marcar el género— de los textos emitidos por la administración parlamentaria. «Deseo que la gente siga las recomendaciones del Consejo de Ortografía Alemana y no invente su propio idioma», declaró Rosenkranz al anunciar la medida. «La verdadera igualdad proviene de la educación, las oportunidades y el respeto, no de los signos de puntuación«, añadió.
El reglamento precisa que la norma afecta a todos los documentos, resoluciones y comunicaciones oficiales elaborados por el Parlamento, pero no restringe la libertad de los diputados o grupos parlamentarios durante sus intervenciones o en sus publicaciones propias. Aun así, la decisión marca un giro simbólico de gran calado en el debate cultural europeo, donde Austria se suma a países como Hungría o Francia, que han rechazado el uso de fórmulas inclusivas en la administración pública.
El Partido de la Libertad (FPÖ), principal fuerza nacional-conservadora del país, lleva años denunciando el «uso ideológico del lenguaje» y defendiendo la preservación del alemán común frente a lo que considera una «ingeniería lingüística» impulsada por minorías políticas y académicas. La medida ha sido celebrada por amplios sectores de la sociedad austriaca, que la interpretan como una defensa del sentido común y de la neutralidad institucional del idioma.